10/21/2020

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Venezuela y Bolivia, la peligrosa dupla del tráfico de cocaína

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Venezuela, reconocido por tener una de las mayores reservas de petróleo del mundo, hoy se ha convertido en una potencia emergente en producción y procesamiento ilícito de cocaína. Y no solamente es vía para su exportación ilícita, sino que también cultiva, produce y procesa los estupefacientes con vínculos con las narcoguerrillas y el propio estado Boliviano.

Según revela  Javier Tarazona, director de la ONG FundaREDES, la presencia de las FARC y el ELN están en 17 de los 23 estados de Venezuela que a la vez son una zona de tráfico habitual de los cargamentos de la droga producida en Bolivia, cuyos destinos son precisamente Venezuela y Cuba.

De acuerdo con las investigaciones, los traficantes de drogas emplean a ambos países caribeños como destinos para hacer escala y luego trasladar la cocaína hasta otros destinos como Estados Unidos y Europa.

Si bien es cierto que la hoja de coca está consagrada en la Constitución de Bolivia por sus usos medicinales y culturales, lamentablemente una parte de su producción se devía al narcotráfico para fabricar pasta de cocaína. De tal modo que según datos de la Oficina de la Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, los cultivos de coca en Bolivia aumentaron un 10 % el año pasado con relación al 2018, al pasar de 23.100 a 25.500 hectáreas.

Precisamente, el trópico de Cochabamba, donde se encuentra Chimoré, se ha convertido en una de las zonas claves de producción de hojas de coca en Bolivia y considerado el bastión sindical y político del ex mandatario Evo Morales, que aún es el máximo dirigente de los cocaleros de la región.

Rutas y carteles de drogas

La gran mayoría de las miles de toneladas de droga que parte de Bolivia se trasladan por la ruta hacia el Perú y Colombia por el río Amazonas hasta llegar a Venezuela. Allí, los laboratorios de cocaína se localizan en las riberas del río Orinoco, en la frontera con Colombia estableciéndose entonces el puente del narcotráfico con las ciudades de San Cristóbal, San Antonio del Táchira, Barinas y Caracas.

Por eso que para nadie es un secreto que en la última década los grupos delictivos han transportado grandes cantidades de drogas ilícitas a Estados Unidos y Europa desde Colombia, pasando por Venezuela. Para controlar ese tráfico, especialmente a través de Centroamérica con destino a Estados Unidos, los narcotraficantes controlan los puertos marítimos y usan aeronaves ligeras como era el modus operandi del colombiano Pablo Escobar.

Los informes también revelan que estos grupos delictivos lograron infiltrarse en las fuerzas de seguridad gubernamentales creando una red de narcotráfico conocida como el “Cártel de los Soles”. Recordemos que en el 2015, el coronel boliviano Germán Cardona tuvo que exiliarse en España después de revelar la trama de narcotráfico en su país con la participación de altas esferas políticas y militares venezolanas. En aquella oportunidad señaló que en Bolivia opera el cártel de las Estrellas, “la sucursal” del grupo de los Soles, que dirige Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela.

El cártel de las Estrellas es una organización narcotraficante que opera en el departamento de Santa Cruz controlada por miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional de Bolivia, a cargo de varios aeropuertos clandestinos en la frontera con Brasil para exportar cocaína.

También en la banca empresarial boliviana

Una de las primeras acciones del régimen de Hugo Chávez en la banca boliviana fue en 2008, cuando el Prodem, entidad de microcréditos, pasa a ser parte de capital venezolano cuando el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), administrado por  Chávez, adquirió el 94% del grupo boliviano originándose millonarios fondos de origen venezolano en Bolivia.

Otra dudosa operación financiera de la dupla Chávez-Morales fue con Petroandina, de la empresa de Pdvsa y la estatal boliviana Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Chávez lo presentó como una gran oportunidad para convertir a Bolivia en una potencia petroquímica, pero el proyecto fracasó. Hoy, Petroandina sigue en manos de Pdvsa y el control del régimen de Nicolás Maduro.

Se calcula que al menos 10 empresas tuvieron relación con los flujos de dinero venezolano en Bolivia, como Gravetal Bolivia S.A., Inversiones de Capital Inversoja, Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos S.A.; Lácteos Los Andes, (Pdval), Petroandina; Industrias Diana, Constructora Gómez Núñez Bolivia S.A y Bolivia Inversiones Gastronómicas S.A. Bigasa, entre otros.

Fuente:

primerinforme.com

news.un.org

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