10/21/2020

Hispanos y Latinos Viviendo en Estados Unidos

El negocio de las prisiones de menores en Cuba

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La explotación de jóvenes y niños encarcelados en las diversas prisiones en la isla se ha convertido en un negocio lucrativo de millones de dólares para el régimen. Son muchos los testimonios que revelan ésta cruda realidad y el deplorable  estado de las prisiones de menores ante la falta víveres, artículos de higiene y  sometidos a extenuantes horas de trabajo.

En esas instituciones los jóvenes son obligados a trabajar en bosques para cortar y transportar Majagua Blanca y otras maderas que luego se utilizan para fabricar camas, armarios y otros objetos que se venden a buen precio.

Los testimonios señalan que los menores son puestos a recoger basura, escombros, a cortar árboles y pintar contenes (bordes de aceras) hasta por 8 horas al día recibiendo 20 pesos al mes (menos de un dólar). Un joven relató que para el desayuno reciben solamente un pedazo de pan duro y una limonada (en ocasiones sardina o huevo).

Según las informaciones, el responsable de los abusos contra los menores es el coronel Osmany Leiva, quien es el Segundo Jefe de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios del Ministerio del Interior (Minint) y lleva años vendiendo arroz, jabones, aceite y hasta calzado de niños presos, un negocio que se realiza en tres Centros de Protección para Niños, Niñas y Adolescentes (CPNNA) existentes en Villa Clara, La Habana  y Santiago de Cuba.

Ante esta terrible situación de las prisiones de menores en Cuba, muchas abogadas independientes denunciaron estas arbitrariedades del sistema penitenciario ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington D.C. por las pésimas condiciones de las cárceles y las violaciones sistemáticas de Derechos Humanos a las que los jóvenes son sometidos a partir de los 16 años al ser juzgados como mayores.

Lo grave del caso es que se desconoce el número de menores detenidos en estas prisiones por falta de mantenimiento de registros donde la mayoría de ellos –y adultos condenados por delitos que cometieron cuando eran niños— recibieron penas excesivas que violan el derecho internacional.

Un ejemplo de explotación es lo que se vive en la cárcel de menores “El Jobito”, localizada en el municipio El Salvador, provincia Guantánamo, donde los niños sufren crueles maltratos degradantes  que, según la Coordinadora Nacional de Presos y Ex Presos Políticos, son 80 menores, cuyas edades oscilan entre 8 y 12 años, son obligados a trabajar en el campo recogiendo café y limpiando corrales de cerdos y aves. Hasta fueron llevados a Maisí, una zona montañosa de peligro donde los menores fueron obligados a cortar madera sin recibir remuneración alguna.

También estudiantes

Bajo el “Plan Escuela al Campo” también las autoridades del Ministerio de Educación envían cada año a miles de estudiantes a trabajar al campo sin derecho a un pago el cual dura 45 días durante el primer trimestre del curso escolar. Se trata de estudiantes de secundaria básica y preuniversitario, entre los 11 y 17 años de edad quienes en su gran mayoría son obligados a cosechar café.

Además de no recibir remuneración alguna, a los estudiantes no se les garantiza la alimentación, el calzado ni la ropa adecuada para desarrollar este difícil trabajo en el campo. Ellos son alojados en áreas boscosas de difícil acceso y cuyos albergues se encuentran en pésimas condiciones higiénicas y de infraestructura.

Sin duda, una terrible realidad en que viven los menores encarcelados en la isla y que la ONG europea “Cuban Prisoners Defenders” revela que hay más de 90 mil reos comunes, lo que convierte a Cuba en el país con mayor población reclusa del mundo, con 794 reclusos por cada 100 mil habitantes.

Fuente:

Cubanet.org

RadioTelevisionMarti

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