América Latina, el nuevo epicentro de la pandemia en el mundo

Con casi 8 millones de contagios en todo el mundo siguen elevándose las cifras de contagios y muertes por coronavirus donde, lamentablemente, América Latina es actualmente la región más afectada por la pandemia del Covid-19, superando los 90 mil muertos, mientras que Europa viene abriendo sus fronteras.

Hasta el 22 de junio de 2020 han sido registrados en América Latina y el Caribe un total de 1’884.331 casos de Coronavirus, siendo Brasil el país más afectado con más 1.106.470 casos de coronavirus y 51.271 muertes. Perú se ubica en segundo lugar (más de 250 mil infectados) y Chile (más de 231 mil casos). A ello se agregan Ecuador, México, Panamá, República Dominicana y Colombia.

Nadie hubiera imaginado que al estar separada por miles de kilómetros de distancia de China y de la propia Europa, América Latina hoy se convierta en el foco de la pandemia en este lado del mundo. Y es que la región contaba de ciertas ventajas para contrarrestar la pandemia del nuevo coronavirus.

Las cifras no engañan: entre los 15 países del mundo que tienen mayor número de casos confirmados hay 4 latinoamericanos: Brasil, Perú, Chile y México, de acuerdo con cifras de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos. Excepciones, por cierto, son Uruguay, Paraguay y Costa Rica, que registran un número bajo de contagios y no llegan a la treintena de fallecidos. ¿Qué ha pasado?

Han existido varios factores que han colocado a América Latina en el foco de la pandemia de Covid 19 en el mundo.

1. Cuarentena mal sincronizada

Una gran parte de los gobiernos de América Latina aplicaron confinamientos forzosos para evitar la propagación del Coronavirus, pero no en el momento adecuado para que dichas medidas tuvieran éxito.

Por ejemplo, Brasil y México tomaron medidas de manera tardía tratando de aplicarlas al mismo tiempo que Europa, cuando en la región el brote del virus era aún incipiente. Pero ahora vuelve a suceder, pero al contrario:  se trata de levantar las restricciones como Europa lo está haciendo pensando que la región se encuentra en otra etapa de la pandemia. Y no es así.

Recordemos que el aislamiento social o cuarentena sirvió para reducir el número de contagios en algunos países, y en la medida que comienza a levantarse también hay un aumento de casos.

2. Infecciones importadas

La manera que el Covid-19 irrumpió en Europa -en Italia y España principalmente- generó un gran temor entre los latinoamericanos que vivían en el Viejo continente optando por retornar masivamente a sus países de origen. Lamentablemente, en muchos casos trajeron consigo el virus.

Y si bien es cierto que en los aeropuertos se evaluaron a los pasajeros, no fueron eficaces pues muchos infectados fueron asintomáticos. Así que al retornar a sus hogares se reunieron con sus familiares y amigos creando una primera ola de contagios pasando luego a las comunidades.

3. Fallas en el sistema de salud

Si bien es cierto que muchos países latinoamericanos usaron las cuarentenas para ganar tiempo y afinar sus sistemas de salud, se trataba de un objetivo no tan fácil para contener los contagios. Ciertos países fortalecieron su capacidad hospitalaria, pero otros no pudieron adaptarse a la velocidad con que el virus está creciendo.

Eso sucedió en Brasil, México y en Colombia donde hubieron demoras para ampliar las pruebas moleculares, pero se necesita de una infraestructura hospitalaria que lo ha tuvieron en muchos años. En caso de Perú no se tuvo la suficiente cantidad de pruebas moleculares y donde solamente había un laboratorio que podía hacerla lo que creó una enorme dificultad para diagnosticar el virus.

Y con relación al acceso a respiradores, materiales de laboratorio y equipos de protección personal, los expertos señalan que América Latina enfrentó una adicional dificultad por la importación de tales insumos que, como el caso de Estados Unidos, prohibió a las empresas fabricantes su exportación.

4. Un mensaje poco claro

Un elemento clave para que la lucha contra el Covid-19 funcione es mantener a la sociedad bien informada con mensajes coherentes. En Perú, por ejemplo, muchas personas no sabían cómo usar las mascarillas o lo usaban de manera descuidada, por lo que no cumplían su función.

Lo mismo sucedió con las instrucciones para guardar distanciamiento social o de evitar reuniones masivas que, lamentablemente, no fueron acatadas por muchas personas que se reunieron con familiares y amigos.

En otros países, inclusive, fueron las propias autoridades que transmitieron un mensaje desacertado al minimizar el contagio del virus enviándose entonces un mensaje errado a la población, como lo hizo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien señaló que el coronavirus era una “gripecita”.

5. Una economía precaria

Otro elemento importante para comprender el elevadísimo aumento de contagiados y muertes en la región es el precario estado de la economía de los países, lo que explica por qué las duras medidas de cuarentena no tuvieron los mismos resultados que en el Viejo Continente.

Todo ello se ve reflejado en no poder cumplir los retos que vienen enfrentando los países de América Latina al tener una economía informal, extrema pobreza y serias dificultades para aplicar las medidas de distanciamiento social que fueron muy difíciles de aplicarlas en América Latina.

Ello se refleja en la gran cantidad de empleos informales de gente que no se quedaron en casa a esperar una ayuda económica del gobierno. A ello se agrega que los gobiernos no tuvieron la capacidad de aplicar una eficaz estrategia para sostener económicamente a la población como sucede en otras partes del mundo.

Un caso paradójico ocurrió en Perú donde los pagos de bonos de ayuda social a familias pobres fue una de las causas para expandir los contagios del Covid-19, pues las personas tenían que ir a las oficinas bancarias para hacer efectivo del subsidio monetario.

Otro elemento clave en la propagación del virus es la existencia de grandes mercados informales que se convirtieron en centros de contagio donde la suma de trabajadores informales y compradores crearon grandes aglomeraciones sirviendo caldo de cultivo para la propagación del virus.