¿Qué es la Cirrosis Hepática?

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo se diagnostica? ¿Tiene cura?

Por:  Dr. Waldo García Ferrera

Para entender mejor esta enfermedad debemos recordar que el hígado es un órgano situado en la parte superior y derecha del abdomen, este órgano tiene múltiples funciones, elimina toxinas de la sangre, medicamentos, produce bilis, fabrica sustancias para la coagulación, etc., o sea es como un laboratorio químico.

La Cirrosis Hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades que afectan el hígado donde las células normales se van sustituyendo de manera progresiva por tejido cicatrizal (fibrosis) lo cual lleva a una disminución paulatina de las funciones del hígado.

¿Cuáles son las causas de Cirrosis Hepática?

Las más frecuentes son:

*Las infecciones por virus de hepatitis B y C, aunque después de años de vacunación contra la hepatitis B ya se ve menos y en el caso de la Hepatitis C,ya existen tratamientos que pueden curar esa enfermedad.

*La ingestión frecuente de bebidas alcohólicas.

*La acumulación de grasa en el hígado sin que la persona ingiera bebidas alcohólicas, es lo que los médicos llamamos Esteatohepatitis No Alcohólica (EHNA) y se asocia a tener sobrepeso, obesidad, presión alta, colesterol alto, diabetes.

*La Hepatitis Autoinmune, es cuando las propias defensas de la persona “se confunden” y comienzan a atacar al hígado como si fuera un intruso.

*Hay medicamentos y remedios que también pueden ser dañinos para el hígado y terminan causando Cirrosis.

*Enfermedades genéticas que se heredan.

*Trastornos del sistema de drenaje que tiene el hígado haciendo que la bilis no pueda salir adecuadamente.

¿Cuáles son los síntomas que presentan las personas con Cirrosis?

En las fases iniciales de la enfermedad, los pacientes no presentan síntomas. Con el decursar del tiempo aparece el cansancio, inapetencia, molestias digestivas, pérdida de peso y de la masa muscular.

Cuando la enfermedad avanza se produce aumento de volumen del abdomen, hinchazón en las piernas (edemas), aparece coloración amarilla de piel y mucosas (ictericia), más evidente en los ojos; enrojecimiento a nivel del pulpejo de los dedos (eritema palmar), sangramiento nasal, de encías, impotencia y perdida del interés sexual, hemorroides sangrante, hinchazón de las mamas en el hombre, confusión, inversión del horario del sueño, heces de color café, vómitos de sangre.

¿Cómo se diagnostica la Cirrosis?

Los médicos deben examinar e interrogar a los pacientes e indicar algunos estudios que permitan comprobar la sospecha de Cirrosis. El Ultrasonido, la endoscopia superior y algunos exámenes de laboratorio son suficientes para comprobar la sospecha de cirrosis, en algunos casos se necesita una Tomografía Axial Computarizada (TAC) y una biopsia de hígado, esto último consiste en obtener una diminuta muestra del hígado mediante una
aguja especial.

¿ Cuál es el tratamiento de estos pacientes?

No existe un tratamiento médico específico que cure la enfermedad pero se pueden tratar las causas que la provocan y así lograr retardar la progresión de la enfermedad y sus complicaciones. Hoy día el trasplante de hígado es la solución definitiva de la Cirrosis Hepática.

¿Cuáles son las complicaciones de esta enfermedad?

Sangramiento digestivo por la ruptura de varices del esofago y estómago, hinchazón abdominal por acumulación de líquido (ascitis), intoxicación del cerebro por algunas sustancias que el hígado no puede depurar (encefalopatía hepática), cáncer de hígado.

¿Cuál es el pronóstico para estos pacientes?

El pronóstico dependerá de la etapa en que se encuentre la enfermedad.

¿La Cirrosis se puede prevenir?

En muchos casos, sí. Se debe evitar el consumo excesivo de alcohol y estar vacunados contra la hepatitis B. Se debe evitar el uso indiscriminado de medicamentos y de cocimientos o infusiones sin la opinión de un profesional de la salud.

Las personas ya enfermas deben asistir de manera periódica a consultas de médicos especializados en el manejo de las enfermedades del hígado (gastroenterólogos, hepatólogos).

En muchos casos, sí. Se debe evitar sobre todo el consumo excesivo de alcohol y estar vacunados contra la hepatitis B. Las personas con enfermedades del hígado deben asistir periódicamente a consultas especializadas para realizarse los exámenes correspondientes.

(*) Gastroenterólogo Asociado, Clínica ResoMaz, Mazatlán, México. Certificado como Médico Gastroenterólogo en Cuba y México.

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