Pedro Castillo: Los convulsionados primeros 100 días del presidente

La proclamación de Pedro Castillo Terrones como el primer maestro de escuela que llega a Palacio de Gobierno, está acompañado por otro hecho histórico. El asumirá la presidencia en el Bicentenario del Perú el 28 de julio, día en que se celebrará los 200 años de su independencia.

El rondero y maestro de primaria logró imponerse a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, quien aspiraba por tercera vez a la presidencia del país. Los reclamos de Keiko dilataron por fraude en las elecciones de la segunda vuelta dilataron por más de 30 días. El nombramiento de un vencedor será proclamado el 20 de julio de este año.

Castillo tiene el reto de devolver la confianza de los peruanos en la clase política luego de un quinquenio de convulsiones políticas que llevaron al Perú a tener tres presidentes en cinco días en noviembre del 2020.

Lo cierto es que sus primeros 100 días serán claves para su gobierno al enfrentar la pandemia de COVID-19, la crisis económica y la división de toda la sociedad peruana enfrentada por estas elecciones.

Por eso que Pedro Castillo tiene que mostrar destreza en ocupar poder la Presidencia y aprovechar las divisiones que la derecha tiene en el Congreso, de forma que pueda intentar una correlación de fuerzas que es clave para la gobernabilidad y avanzar en los cambios. En ese sentido, la conformación de su primer gabinete ministerial es otro de los grandes retos que debe asumir el profesor apenas tome el mando.

No se pueden descartar nuevas crisis políticas tanto o más complejas y frenéticas que las vividas en el reciente quinquenio. Si no existe voluntad conjunta desde el Congreso, la práctica extrema de control político como la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente (que fue interpretada contra Martín Vizcarra para destituirlo el 2020) seguirá a la mano del Parlamento.

También en los próximos 100 días de gobierno, Castillo debe rodearse de personas con experiencia, que no necesariamente sean de su misma tendencia política para gobernar y abrir camino al diálogo, armar puentes y trabajar con las Fuerzas Armadas dentro del marco de lo establecido en la Constitución.

Además de afrontar un ambiente político muy hostil, su gestión presidencial debe enfocarse en una agenda clave para el manejo de la pandemia, la continuidad de la vacunación, la salida a la crisis económica, la lucha contra la corrupción, la seguridad ciudadana y la respuesta a los conflictos sociales en diversas regiones del Perú.

Queda claro que si se toman buenas decisiones en temas clave durante los primeros días de su gobierno reducirán las dificultades que asoman en el horizonte de Castillo. A ello se agrega la gran expectativa que sea un reformista de izquierda que pone de nuevo al Perú en el centro de la escena política latinoamericana.

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