Oferta electoral: cuestión crítica a analizar

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La campaña electoral peruana va tomando calor y ya se empiezan a ver propuestas de diversa índole, algunas vinculadas a lo económico, otras a lo sanitario, algunas a lo político y unas otras tantas a lo constitucional.

Veamos qué tan cierto es que el aislamiento de la oferta podrá ser capaz de resolver los reales problemas del país y cómo si se articularan, nos servirían a todos, sin distinción de nuestras legítimas posiciones políticas.

Aspecto económico

En el ángulo económico, el Perú está resintiendo una crisis muy fuerte en términos macro y micro que obligará al próximo gobernante a ser en extremo responsable para darle solución a las demandas de la población y sobretodo, a las exigencias naturales de un aparato productivo que, producto de la contracción, se ha visto disminuido en su capacidad de producción y consecuentemente en su capacidad de ser competitivo y soportar el camino Pedroso de la recuperación.

Tendrán que articularse acciones ejecutivas con acciones legislativas que alineadas correctamente y conservando el talante de responsabilidad (evitando el populismo por ejemplo), permita que ese importante sector del país retome el rumbo.

Los efectos, buenos o malos de esas decisiones, no se verán inmediatamente y habrá que impulsar medidas complementarias, creativas e innovadoras, que vayan conteniendo el embate de la crisis en tanto nos recuperamos completamente.

Claramente, se le exigirá al próximo gobernante que articule, precisas medidas de corto y mediano plazo. El largo plazo quedará un tanto relegado y será consecuencia de lo bien o mal que hayamos delineado el plan.

Aspecto sanitario

El aspecto sanitario, urge de medidas de muy corto plazo, no hay espacio para la “reflexión” ni para la especulación de “cuál sería la mejor solución” sino más bien se le impondrá al próximo gobernante una acción inmediata sobre el particular que nos asegure que se detendrá el avance de la enfermedad y con ello ir volviendo de a pocos a nuestras actividades.

En este aspecto, el sentido de rentabilizar socialmente la inversión, es crítico. No hay justificación para distraer recursos o dilatar respuestas, la dimensión del problema exige una acción directa al centro del problema que es: la prevención, con material preventivo como mascarillas, protectores y alcohol y equipo de protección personal para los profesionales de la primera línea en la atención médica, al tiempo de adquirir los equipos que permitan atender los casos de gravedad como los respiradores mecánicos y las plantas de oxígeno clínico en tanto la vacuna no desplaza la enfermedad y porque ella continuará entre nosotros por mucho tiempo más.

Por esa razón, se impone la prevención desde el Estado en este simple conjunto de medidas.

Aspecto político

No hay duda de que el escenario político atraviesa por su peor momento y exige, ya no de la clase gobernante únicamente, de todo el espectro nacional, una actuación moderada y enfocada en la aportación a la solución de los problemas causados por esta crisis sanitaria de efectos enormemente nocivos.

Si bien la dirigencia nacional estará obligada a ser promotora de un consenso productivo, es también cierto que la ciudadanía en general, acompañada de las diversas instituciones y agrupaciones sociales que la componen, tendrá que disponerse a relegar un tanto sus legítimas aspiraciones de grupo y pensar más en razón del país.

El Perú se juega una hora decisiva que por lo endeble de su posición, no resiste una pluma más en la carga y agregarle una nueva crisis política, puede ser de consecuencias fatales.

Tal vez debiera denominarse al próximo año, “Año del Consenso Nacional” con la finalidad de imponer un estilo de convivencia política completamente enfocada en la solución de los problemas y no en el ahondamiento de ellos.

Aspecto constitucional

Se habla de cambios constitucionales, algunos de corte radical, como es el caso de replantear el modelo económico. Cosa por demás peligrosa, a juicio del suscrito. Si los problemas que tiene ahora el aparato productivo son de dimensiones muy graves, cómo es posible que estemos pensando en cambiar el capítulo económico en este instante ?, eso sería declarar oficialmente la quiebra de las empresas que han resentido el golpe. No es un tema de “buenas intenciones”, es un tema de sentido de la oportunidad.

Qué tanto conviene al país introducirse en esa discusión, que por cierto merecería una amplísima participación, en la medida en que los problemas del día a día como la escasez de empleo, la escasez de liquidez, la contracción de la demanda, sumadas a la gravedad de la crisis sanitaria, hacen de éste un escenario de guerra, por decirlo de una forma práctica.

Cambios importantes habrán de hacerse, seguramente, pero no en un momento en el que lo principal es la salvación de vidas humanas y la solución de las deficiencias para enfrentar tan enorme desafío.

Combinando variables

La atención de la crisis sanitaria, debe ser prioridad A 1 en el esquema político del país. Nadie debe abstraerse de ese gran desafío, y menos quienes son líderes políticos. Lo sentimos, la situación no está para ejercicios inadecuados y más bien exigen mucha seriedad y responsabilidad.

Quizás podríamos plantear las bases de la gran discusión para cuando hayamos confirmado que estamos fuerza de la amenaza y podamos atender, con la tranquilidad que el caso requiere, una discusión tan importante como es la realización de cambios sustanciales en la constitución.

La oferta electoral debe responder a la atención de las verdaderas amenazas y debe tener un elevado sentido de temporalidad. Ajuste a las características del problema, ajuste a su criticidad. Quien logre estipular una propuesta así de balanceada, tendrá el favor de la mayoría.

Por: Walther Maratuech Parodi