Nayib Bukele, ¿el nuevo Fujimori en El Salvador?

El partido de Nayib Bukele, el presidente más joven de América Latina arrasó en las  recientes elecciones legislativas y tendrá el control total del Congreso. “Nuevas Ideas” obtuvo el 66% de los votos en las elecciones legislativas del 28 de febrero que, sumado su bancada a las de otras fuerzas políticas aliadas, Bukele tendrá 64 de las 84 curules que componen la Asamblea.

Se trata de una mayoría de más de dos tercios, que le permitiría aprobar cualquier ley, nombrar a jueces en la Corte y hasta impulsar una reforma constitucional. Lo cierto es que al más puro estilo influencer, móvil en mano y gorra hacia atrás, el presidente de El Salvador, para muchos analistas, es el candidato a dictador.

Bukele llegó a ser presidente en junio del 2019, gracias  al tono irreverente de sus discursos presentándose como la única solución a la corrupción y la violencia endémica que asolaba a su país prometiendo una opción alejada de la política tradicional. De tal modo que capitalizó el hartazgo de la población, que le dio un abrumador respaldo como un cheque en blanco.

Fue así que Bukele comenzó su gobierno despidiendo a funcionarios, dando órdenes y decretando leyes y vetos presidenciales a través del Twitter. En ese entonces, Bukele contaba con una amplia aprobación de la población, el respaldo de la comunidad internacional y el apoyo incondicional del Ejército. Pero le faltaba el control de la Asamblea Legislativa. Lo consiguió el pasado 28 de febrero.

Hoy, a dos años de gobierno, Bukele es militarista, autoritario y no tolera el periodismo independiente acumulando señales de corrupción, de nepotismo y de falta de respeto a los derechos humanos.

En suma; Bukele gobernará los últimos tres años con una Asamblea Legislativa afín donde tendrá dos tercios necesarios para nombrar al fiscal general, al procurador general, al procurador de derechos humanos y a cinco de los 15 magistrados de la Corte Suprema, además de poder aprobar préstamos internacionales y suspender garantías constitucionales… ¡Todo ello sin negociar con la oposición!

La dictadura de Fujimori

El caso de Bukele se asemeja al del gobierno del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) que, para muchos peruanos, constituyó como un mal necesario en vista que aquellos años de los 90, el Perú país padecía de inflación fuera de control, un aparato productivo agónico y un levantamiento armado de Sendero Luminoso.

Bajo estas condiciones, Fujimori, junto a su asesor Vladimiro Montesinos, dieron un  golpe de Estado, degollando la libertad de prensa y cometiendo violaciones de derechos humanos. Pero eso no impidió que el pueblo lo vea como su “chino salvador”.

Se recuerda su primer gran golpe de su gobierno cuando cerró el Congreso el 5 de abril de 1992, despidiendo magistrados y poniendo en marcha el Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional. Fue una aventura totalitaria que aniquiló al Tribunal Constitucional para evitar que sus aspiraciones de reelección presidencial fuera rechazadas por este órgano supremo del Poder judicial en el Perú.

Fujimori, también con complicidad de la mayoría oficialista en el Congreso anuló las principales funciones asignadas al Consejo Nacional de la Magistratura (organismo que fiscaliza la conducta funcional de los jueces) y a la Academia de la Magistratura, para después colocar a algunos jueces ineptos y corruptos en tribunales claves.

La historia es clara. Los analistas políticos señalan que Bukele con la mayoría calificada va a tomar control de todos los órganos del Estado para no tener ninguna barrera que le impida llevar adelante su proyecto político autoritario, como también sucede con Nicolás Maduro en Venezuela.

Con ello tendrá concentración de poder, neutralizará a la oposición, incluyendo la prensa crítica y la perpetuación en el poder vía reformas a la Constitución.

Fuente:

Infobae.com

Whashingtonpost.com

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