Los tres dolores de cabeza de Biden en Centroamérica

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Luego de llegar a la Casa Blanca, Joe Biden enfrenta una serie de desafíos en Centroamérica como mejorar la seguridad, priorizar la reducción de la pobreza y luchar contra la corrupción e impunidad.

Biden conoce muy bien el terreno, pues como vicepresidente, visitó muchas veces la región luego que los migrantes huyeron de los países del Triángulo Norte de El Salvador, Guatemala y Honduras para llegar a la frontera sur de Estados Unidos.

Su estrategia será un cambio radical respecto a la de Donald Trump, que tuvo un estilo intimidatorio sobre la migración que echó por tierra abordar los problemas que azota Centroamérica. En este sentido, hay  3 problemas de seguridad que la administración Biden no puede ignorar.

El éxodo desde el Triángulo Norte

Uno de los primeros retos que enfrentará Biden es la masiva migración desde El Salvador, Guatemala y Honduras, que recuerda la “crisis humanitaria” del 2014 cuando decenas de miles de menores de edad de la región llegaron a la frontera estadounidense.

Barack Obama tuvo que reunirse con los presidentes de los tres países para presionar la seguridad y redoblar el número de operativos en las rutas preferidas por los migrantes.

Con el ex presidente Donald Trump prácticamente la represión a los migrantes fue la única prioridad en su relación con los países del Triángulo Norte y México. Biden ha prometido suavizar las políticas migratorias de mano dura en una región donde el coronavirus ha cobrado más de 15.000 vidas y trajo devastación económica empujando aún más personas a la pobreza.

Por ello que aunque la violencia y el crimen son determinantes para que la población emigre, la pobreza y el desempleo continúan siendo los principales factores para el éxodo de migrantes hacia la frontera sur de EEUU. Biden señala que  ofrecerá un paquete de ayuda de US$4 mil millones a cuatro años para los países del Triángulo Norte. Vamos a ver qué sucede con la migración este 2021.

Narcopolítica en Honduras

Las credenciales antinarcóticos del presidente hondureño Juan Orlando Hernández han quedado hechas trizas luego de las denuncias de fiscales estadounidenses por su participación en la conspiración para traficar cocaína organizada por su hermano, Tony, quien fue condenado por traficar toneladas de cocaína a Estados Unidos valiéndose de las conexiones políticas de su hermano el presidente.

Los fiscales demostraron que Tony recibió sobornos de millones de dólares del jefe del Cartel de Sinaloa Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, para financiar las campañas electorales de Hernández. Y recientemente, los fiscales denunciaron que el presidente Hernández afirmó que quería meter las “drogas hasta las mismas narices de los gringos” para que la DEA “creyera que Honduras combatía el narcotráfico”.

Se presume que la administración estadounidense adopte una postura más cauta y dura hacia Hernández, y su aislamiento sería un buen punto de partida para mostrar la seriedad de la administración de Biden en sus iniciativas anticorrupción en Centroamérica.

Lucha contra la corrupción

En su plan para Centroamérica, Biden está viendo la posibilidad de ampliar las funciones de la Oficina para Asuntos Internacionales de Narcóticos y Seguridad Pública, del Departamento de Estado (Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs) en el Triángulo Norte.

Biden propone también crear una comisión regional anticorrupción siguiendo el modelo de la desaparecida Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Fue una unidad  que fortaleció las investigaciones de los fiscales locales contribuyendo a enviar a prisión a influyentes empresarios, personajes del crimen organizado y políticos.

Se espera que para este año, las políticas de Biden hacia Centroamérica se convierta en una herramienta muy útil para obligar a sus gobiernos  a apoyar iniciativas contra la corrupción y la impunidad.

Fuente: es.insightcrime.org

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