Crisis migratoria EEUU: Los niños de la frontera

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El gobierno de Joe Biden batalla sin descanso por encontrar espacio para albergar a miles de niños y adolescentes migrantes, que llegan en oleadas a la frontera con México con la esperanza que el gobierno los acoga.

En vez de eso, Estados Unidos los está expulsando y quienes logran quedarse en suelo estadounidense son llevados a un centro de detención para menores migrantes, como en Texas, mientras que los demócratas que fustigaron las políticas de inmigración del gobierno de Donald Trump están ahora en una posición difícil.

Biden está presionado por una reforma de inmigración que incluye objetivos importantes como la vía de naturalización para millones de indocumentados, pero al adoptar una postura más suave, se ha desatado una crisis creada por las políticas presidenciales de la nueva administración.

Con el fin de enfrentar la crisis migratoria en la frontera mexico-estadounidense y ofrecer albergue temporal, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, pidió la cooperación de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) a lo largo de 90 días.

El objetivo es asegurar que los niños no acompañados sean transferidos al Departamento de Salud y Servicios Humanos lo más rápido posible, de acuerdo con los requisitos legales y en el mejor interés de ellos. Posteriormente, los niños deben ser entregados a personas que los cuidarán, generalmente familiares que ya viven en Estados Unidos.

¿Qué sucede una vez que los niños ingresan a Estados Unidos?

Una vez interceptados por la autoridad fronteriza, los niños son transferidos a celdas administradas por la Agencia de Aduana y Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) por un periodo máximo de 72 horas establecido por ley.

Después asume la responsabilidad el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) que atiende las necesidades del menor. Según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos actualmente tiene a su cargo a unos ocho mil 800 menores y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza acoge a otros centenares más.

Hasta la primera semana de marzo habían 8.100 niños bajo custodia del gobierno, donde 3.200 niños migrantes estaban en celdas de la Patrulla Fronteriza y que la mitad llevaban más de 72 horas retenidos en celdas, conocidas popularmente como “hieleras”, que son inapropiadas para retener a menores de edad.

La mayoría de los inmigrantes son expulsados rápidamente de vuelta a México o su país de origen. Pero el presidente Biden se ha negado a expulsar a los menores no acompañados que podrían regresar a un porvenir incierto en ciudades mexicanas fronterizas. Ya en Estados Unidos, a la mayoría de los niños se les pone en cuarentena de diez días por la COVID-19 en distintos albergues por todo Estados Unidos, lo que causa demoras para entregarlos a sus familiares u otros patrocinadores.

Los críticos de Biden señalan que las imprudentes políticas de fronteras abiertas han creado una crisis humanitaria para los menores no acompañados que cruzan la frontera. Por eso que al no tener un plan delineado, el gobierno ha creado condiciones desgarradoras e inhumanas para los niños que están detenidos.

El gobierno de Biden señala que trabaja para revisar el sistema para ser más eficientes. Si tienen éxito, se podrá ver el fin de las largas esperas por respuestas que han permitido que muchos niños permanezcan en Estados Unidos por años mientras sus casos llegan a los tribunales.

Fuente:

nytimes.com

latimes.com