La Dimensión del Fuego Tonto

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Ignis fatuuo y las Mentes Colectivas Artificiales.

Escrito por Ángelica Casapía Dueñas (mi abuela paterna)

En latin, fuego tonto se llama ignis fatuus que se refiere a ese gas luminoso que se ve vagando en las noches creado por descomposión de matería orgánicas.

Los superticiosos lo asocian con almitas del pulgatorio que deambulan por los cementerios sin brujula y no saben si ir al cielo o al infierno.

Pero dentro del universo, el ignis fatuus es la dimensión trece donde viven humanos evolucionados que no tienen piernas ni brazos, cabeza ni torso, no son de carne ni hueso y tampoco tienen fluidos. Están hechos de ignis fatuus.

Para llegar a esa dimensión partiendo de la tierra hay que pasar por muchas otras, la cuarta, la quinta, la sexta, la séptima y así sucesivamente hasta llegar a la dimensión trece, en donde la materia humana se descompone para ser alguien.

Si comparamos la dimensión del ignus fatuus con un cementerio, entonces hablaríamos de la dimensión de los fantasma. Cosa que no lo es.

Lo cierto es, y aquí va mi explicación, el planeta tierra no es el único planeta perteneciente a la tercera dimensión existe una infinidad que dependen de éste como su lider supuestamente, avanzado.

Pero los humanos se ha corrompido por la maldad y están en peligro de que sus habitantes desaparezca arrastrando consigo a los otros mundos a la destrucción. ¿Y quén lo destruirá, acaso un cruel dios o extraterrestres? La respuesta es no.

Se trata del observador. Los humanos han entrado en conflicto con esta entidad de poderosa energía que transpasa las fronteras del universo, y quien vigila más los pensamientos de los humanos que sus acciones.

El Observador no esta solo en sus planes, existe un mounstroso pulpo de trece tentáculos que duerme dentro de una inmensa cueva en el abismo oscuro en las profundidades de los océanos.

En todo este caos de amenazas serias y muy peligrosas, una niña tímida diferente a las demás, será la clave en ese laberinto de las dimensiones.

El abuelo de ella es un viejo gruñon pero muy sencible que le cuenta una historia a cerca de un extraño personaje de otro mundo que ha perdido su botín de papel periódico, que él mismo se hizo, en el fondo de mar. Lo fantástico de esto es que sus botines nunca se mojan por lo que lo hacían mágicos.

Charlie desconoce quien realmente es y sólo cuando viaja a la dimensión del ignis fatuus , encontrará que todas sus dudas quedarán despejadas, y se convertirá en la única persona de la tercera dimensión encargada de contruir una fanastática red que una los “pensamientos de los humanos” haciéndola colectiva. Un solo pesamiento. Si tiene exito, la tierra evolucionará a la cuarta dimensión, y si no, el mounstroso pulpo del Observador se despertara y de muy mal humor.

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