Keiko Fujimori apuesta por el “estilo Trump”

Ante su aparente derrota electoral en las elecciones presidenciales del Perú, Keiko Fujimori apuesta por una vía similar a la de Donald Trump: clamar fraude sin asidero legal para no reconocer el resultado legítimo.

Luego de celebrarse la segunda vuelta electoral del 6 de junio enfrentando a Keiko Fujimori, hija del antiguo dictador Alberto Fujimori, y Pedro Castillo, un maestro provincial y líder sindical de izquierda, los resultados muestran que Castillo ganó por un margen minúsculo de unos 44 mil votos del total aproximado de 19 millones.

El problema es que Fujimori no acepta su derrota, argumentando que las elecciones presidenciales en Perú fueron un fraude, mientras que los observadores internacionales concluyeron que fueron limpias. A pesar de ello, Fuerza Popular ha impulsado un intento de golpe electoral, que tiene a la democracia peruana en vilo.

En vez de obtener votos a su favor, como intentó hacer el ex presidente Donald Trump, Fujimori trata de eliminar más de 200 mil votos de Castillo en las regiones donde el profesor ha ganado sustentándose en criterios dudosos sin aplicación ni lógica en el resto del Perú.

La estrategia es evidente: Fujimori lanzó una campaña de desinformación estilo Trump para deslegitimar las elecciones y crear una atmósfera de incertidumbre y temor. Lo que realmente grave es el nivel de polarización que se está llegando con estas iniciativas de Fujimori: hay acoso, marchas, grupos racistas y ‘fake news’. Todo esto lamentablemente puede terminar en violencia.

De allí que los rumores de un posible golpe no son mera especulación. Recientemente, decenas de oficiales militares retirados enviaron a las Fuerzas Armadas del Perú una carta donde declaraban que las elecciones fueron fraudulentas y exigían que los militares se abstuvieran de reconocer a Castillo como presidente. Por eso que el triunfo de Castillo causa terror a muchas personas que irían más allá de cualquier cosa por la “defensa del voto”.

Como es evidente, estos actos conducen a una crisis de gobernabilidad similar a la que sufren los países vecinos, como Chile y Colombia. Bajo estas circunstancias, la única salida para que Fujimori lograra gobernar sería represión. ¿Por qué sucede todo esto?

Prácticamente, la campaña de Fujimori cuenta con el respaldo de toda la clase dominante de Lima, desde líderes políticos, empresarios y medios de comunicación importantes hasta gran parte de la clase media. Lógicamente, estos grupos temen que el profesor Castillo lleve al Perú por un camino similar al de Venezuela.

¿Son estos temores ciertos? Difícilmente puede considerarse a Castillo como un hombre fuerte, pues no tiene la experiencia necesaria ni una base partidista amplia, y su popularidad no se acerca a los niveles de Hugo Chávez o Evo Morales.

Su partido, Perú Libre, cuenta con 37 de los 130 escaños del nuevo Congreso, que en su mayoría corresponden a partidos y movimientos de centroderecha. Frente a esta oposición, es seguro que cualquier estrategia radical de Castillo fracasaría.

Para Steven Levitsky, politólogo y docente estadounidense, lo que lo diferencia con Estados Unidos es que en Perú los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta cargan dudosas credenciales democráticas. Fujimori tiene una larga historia que comienza en los años 90, pero que vuelve a ser importante desde 2016, cuando controla el Congreso desestabilizando el país por años y haciendo la vida imposible al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

Y, por otra parte, Pedro Castillo es un outsider que no tiene la misma historia, pero su discurso ha sido muy antinstitucional, antiliberal y su partido es abiertamente marxista, pro Chávez, pro Cuba y, a juicio de Levitsky, si llegara a poner en práctica su programa, pondría en riesgo la institucionalidad democrática.

En todo caso, el gobierno de Joe Biden conoce muy bien estas maniobras para anular el resultado legítimo de unas elecciones. Por esta razón, la comunidad internacional no debe quedarse callada ante lo que viene sucediendo en Perú. Las democracias amenazadas necesitan de todo el apoyo.

Fuente:

Nytimes.com

Clarin.com

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