Hoteles ofrecen delivery de comida a falta de turistas en La Habana

Hoy es común encontrar hoteles vacíos ante la falta de turistas, pero llenos de comida. Se trata del actual panorama de estas instalaciones turísticas de La Habana, una urbe donde la escasez de alimentos origina largas colas en las tiendas desabastecidas.

Desde el comienzo de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del Coronavirus, los hoteles de la capital comenzaron a vender alimentos a domicilio bajo la modalidad de las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC), otro mercado con precios inaccesibles para la población que vende alimentos de buena calidad.

De tal modo que algunos hoteles de La Habana, como El Nacional y Capri, iniciaron la venta de alimentos preelaborados como picadillo de res, carne de cerdo y pollo para afrontar el impacto de la pandemia y la falta de turistas. Y según las tablillas de venta en los hoteles, se ofrece también delivery a domicilio de café, bebidas alcohólicas de producción nacional y embutidos.

Por ejemplo, el hotel Deauville, cerrado al público, ofrece un pollo entero asado y 12 cervezas por 800 pesos ( 33 dólares), mientras que en el hotel Parque Central se vende el pollo entero asado (1,2 kg) con papas fritas por 230 pesos (9.60 dólares), y tres pollos enteros y dos botellas de refresco gaseado (1,5 litros) por 690 pesos (29 dólares).

Mientras que en el hotel Riviera una botella de ginebra y cuatro de agua tónica importadas cuestan 840 ( 35 dólares) y el salmón ahumado (1 kg) y una botella de whisky Johnnie Walker Red Level por 2000 pesos (84 dólares).

También se ofertan los llamados “combos” que se venden en estos hoteles donde se mezclan productos de primera necesidad y bebidas alcohólicas. Tal es el caso de una botella de aceite y cuatro cervezas por 300 pesos (12.50 dólares), que duplica su precio de las tiendas.

Pero eso no es todo. También los hoteles de La Habana venden mariscos, carnes y bebidas de todo tipo, frutas, vegetales, condimentos hasta jabones, detergentes, toallas y sábanas. Todo silenciosamente traficado cada día en el mercado informal, incluso a precios muy inferiores (y hasta en pesos cubanos) a los que exhiben los mismos productos en las tiendas estatales en divisas.

Para muchos cubanos que tienen la suerte de recibir remesas del exterior, les resulta cómodo comprar de contrabando porque en las tiendas ofrecen el dólar a 1 por 24, además que no se compra lo que se quiere sino lo que alcanza después de hacer una larga cola.

De esta forma, el mercado negro se ha convertido en la principal fuente de abastecimiento para quienes pueden y para los que no pueden. Esta es la cruda realidad. No existe otra alternativa más que resignarse.

Fuente:

cubanet.org

cubacute.com

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