Elecciones Perú 2021: antifujimorismo vs. antiizquierdismo

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Hay muchos “antis’ en juego” en la segunda vuelta para las elecciones presidenciales en Perú del 6 de junio. Y es que ahora los peruanos se enfrentan a un dilema: la alternativa a Keiko Fujimori, la hija del expresidente a la que rechazan, o a Pedro Castillo, un izquierdista radical que proclama su postura política como Evo Morales y Hugo Chávez.

En la última década, los antifujimoristas se convirtieron en el anti-voto contra Keiko Fujimori para que llegue a Palacio de Gobierno en las elecciones del 2011 y 2016 ante Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski (PPK), respectivamente.

Pero ahora el rival de Fujimori es el profesor de primaria y dirigente sindical, Pedro Castillo, candidato por Perú Libre, partido que se define como marxista-leninista. Por eso que en esta segunda vuelta electoral obligará a muchos peruanos a decidir entre el antifujimorismo o antiizquierdismo.

Por lo pronto, luego del reciente debate en Chota (Cajamarca), el pueblo natal de Castillo donde expusieron sus propuestas sobre educación, salud, seguridad, ciudadana y corrupción, las encuestas revelan una desventaja para Keiko Fujimori que cuenta con 34% de intención de voto, mientras que el izquierdista radical, tiene un 44%, esperando que tras los próximos debates el porcentaje entre ambos candidatos se reduzcan.

Lo cierto es que la victoria por sorpresa de Pedro Castillo en la primera vuelta ha llevado a los políticos conservadores a cerrar filas con la líder Fuerza Popular, que tiene una acusación de la  Fiscalía que pide más de 30 años de prisión por lavado de activos, organización criminal y obstrucción a la justicia debido a los aportes millonarios no declarados en sus campañas electorales del 2011 y 2016.

El legado de su padre

A cerca de un mes de la segunda vuelta electoral, es difícil que Keiko Fujimori pueda modificar sustantivamente la percepción negativa que se tiene el electorado de ella y de su partido. De allí el anti-fujimorismo a su candidatura que es altamente impopular con un 55% de voto en contra según la encuestadora Ipsos Perú, que le resta credibilidad a cualquier estrategia que use para enfrentarse al anti-comunismo.

Por eso que cuando Fujimori denuncia que el comunismo es autoritarismo y caos, precisamente son esas son dos características que también son asociadas a su proyecto político y lo que significa el fujimorismo, que gira en torno a su padre, Alberto Fujimori, presidente entre 1990 y 2000.

Y a pesar que su mandato finalizo hace casi 21 años y está condenado a 25 años de prisión por corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su mandato; su figura sigue dividiendo al Perú y su nombre sigue recordándose en cada elección principalmente por sus detractores que lo recuerdan como un líder autoritario que disolvió en 1992 el Congreso con el apoyo del Ejército, en el episodio conocido como el “autogolpe”.

Entonces, como heredera del proyecto fujimorista, Keiko Fujimori carga lo bueno y lo malo del gobierno de su padre dando origen al antifujimorismo que ha calado tan profundamente, además, porque en el Perú los partidos atraviesan una profunda crisis y ninguno logra identificarse con las grandes masas, mayormente que viven en la pobreza, que le dieron sus votos a Pedro Castillo para su triunfo en la primera vuelta.

El rondero y maestro izquierdista

Otra de las cosas a tomar en cuenta para las elecciones del 6 de junio es la disyuntiva de elegir entre ambos postulantes donde el electorado señala que se puede tener dudas de Castillo, pero de Keiko se tienen pruebas. Pero, ¿quién es Pedro Castillo?

Es un ex rondero (miembro de las rondas campesinas, unas organizaciones comunales de defensa), profesor de enseñanza primaria desde 1995 y un importante líder magisterial que se hizo conocido en 2017 al dirigir una huelga de profesores en varias regiones del Perú donde se exigía el aumento de sueldos para los maestros.

Hasta que el 2020, Castillo anunció su candidatura presidencial por Perú Libre luego que el líder de ese partido, Vladimir Cerrón, fuera condenado a tres años por corrupción cuando fue gobernador de Junín.

Lo cierto es que bajo el lema de “¡Nunca más un pobre en un país rico!”, Castillo logró obtener el primer lugar en las elecciones de la primera vuelta teniendo como base principal de apoyo al pueblo rural y del interior del país. Y es que Lima y la costa norte es pro establishment y votó por Keiko Fujimori, mientras que el mundo andino votó por Castillo.

De tal modo que bajo la influencia de la izquierda radical del Perú y del marxismo-leninismo, Castillo plantea el cambio del modelo económico conocido como Economía Social de Mercado hacia otro que él llama “Economía Popular con Mercados”, además de estatizar sectores estratégicos (minería, gas, petróleo, hidroenergía, comunicaciones) y hasta cambiar la Constitución Política del Perú vigente desde 1993 y, tras ello, disolver el Tribunal Constitucional (TC) y dotarlo de nuevos representantes elegidos por la ciudadanía.

Sin duda que las próximas elecciones del 6 de junio confirman la tendencia polarizante que vive el Perú con estos dos polos opuestos y la falta de alternativas para mucha gente que no se siente escuchada ni representada.

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