Daniel Ortega busca elecciones sin oposición

Con el arresto e inhabilitación de la candidata opositora, la periodista Cristiana Chamorro, Daniel Ortega muestra una vez más la faceta dictatorial de su gobierno exponiendo su método autoritario.

Y es que Chamorro es favorita para derrumbar al autócrata Ortega que se enfrenta a las elecciones nacionales en noviembre de este año. Ella es hija de la ex presidente Violeta Chamorro quien en 1990 derrotó al actual líder del régimen arrebatándole la mayoría en el Congreso. 

Las encuestas colocaban en el podio a Cristiana Chamorro, de 67 años, para competir con el autócrata decidido a mantenerse en el poder por cuarto mandato sucesivo. De allí que la maniobra para evitar su triunfo fue de “crear” la causa de su arresto domiciliario por supuesto lavado de dinero en una fundación que anteriormente presidió la candidata.

Con estas maniobras, Nicaragua tiene el mismo perfil que Venezuela donde se ha acentuado la onda represiva del régimen de Nicolás Maduro tras el fracaso de la oposición liderada por Juan Guaidó para intentar una apertura democrática y remover a dictador del poder.

Para nadie es un secreto que Daniel Ortega  intenta mantenerse en el poder con un aparato estatal represivo, llamado a aplacar cualquier disidencia, luego de causar un baño de sangre con las violentas protestas que en 2018 exigían el fin de su mandato.

Y ante la presión internacional, Ortega presentó una serie de reformas electorales con las que pretende dar legitimidad a su régimen, pero que son burdas maniobras para no tener competidores cuando el país celebre comicios presidenciales.

Entonces, bajo este complejo escenario político, la oposición nicaraguense tiene esperanzas en que haya una mayor presión internacional que obligue a Ortega a realizar cambios profundos en el sistema electoral. Por lo pronto, el gobierno de Joe Biden ha impuesto sanciones que han golpeado económicamente al régimen, que ya no cuenta con los petrodólares que llegaba de Venezuela y que le permitió a Ortega consolidar su modelo autoritario.

En todo caso, si en el interior de Nicaragua no se construye una oposición sólida, que aglutine el descontento general en un país sumido en una grave crisis política y social, que acumula tres años de recesión económica, el dictador no podrá ser derrotado en las urnas.

Esa unidad, es la única vía de hacer frente a esta dictadura que se aferra al poder como una garrapata para sobrevivir.

Fuente:

clarin.com

elpaís.com

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