• Sáb. Ene 22nd, 2022

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Fundador: Dr. Nelson Díaz Pomar, Ex Procurador General del Perú


Cigarrillos, chocolates, camisas, jugos, hot dogs, frutas …. Hoy es común ver en las calles de las
principales ciudades a miles de comerciantes informales que ofrecen todo tipo de productos
en dólares en un país en crisis.

Se calcula que ocho de cada 10 trabajadores en el país están en el sector informal, una cifra
que se elevó en 74% durante los últimos cinco años. Por eso que el nivel de informalidad
laboral se ha incrementado drásticamente de 48,5% a 84,5% entre 2015 y 2020.

Es común encontrar a un gran porcentaje de jóvenes vendedores informales, llamados
“buhoneros”, en plazas, calles y parques donde comercializan sus productos con la divisa
estadounidense, ante la debilidad del bolívar y su limitada capacidad de compra.

Se trata de un masivo mercado popular que se ha desbordado en ciudades y barrios aledaños.
Lo dramático de esta situación es que miles de niños forman parte de esta mercado informal.
Según la ONG internacional World Vision, durante el 2020, el trabajo infantil se incrementó en
un 20 % respecto a años anteriores, y que, dentro de esa cifra, un 19 % venden productos en
las calles.

Crece la informalidad

En cuanto al trabajo en empresas privadas hoy la remuneración no está acorde con los
ingresos que debería recibir cualquier trabajador en un país que transita por su octavo año en
recesión.
Hoy, en promedio, un empleado del sector industrial gana 80 dólares mensuales, mientras que
si se trabaja como informal se gana alrededor de 66 y 70 dólares. Por eso que mucha gente
pasa a la informalidad sumado a que no hay fuentes de trabajo.
En los últimos 20 años, miles de industrias han cerrado lo que ha desencadenado pérdidas de
empleos. En 1998 Venezuela tenía 12.400 industrias que daban empleo a 1 millón 480.000
trabajadores con un salario mínimo a 389 dólares.
Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, de la Universidad Católica, entre 2014 y
2021 el empleo formal se redujo en 4,4 millones de puestos, casi un tercio de la población
económicamente activa. Y solo en 2021, se cerraron 1,3 millones de empleos formales.

Se gana más en la calle

Ante esta situación, se entiende porque migrar a la informalidad es la opción para sobrevivir
en Venezuela. En una plaza en Caracas, Anderson Sánchez, 30 años, señala que prefiere la
economía de calle que los beneficios de un trabajo formal.
“Más se gana en la calle, el sueldo mínimo no alcanza para nada”, revela Anderson, que vende
camisetas a 2,5 dólares cada una, que él mismo produce en su taller de su casa. Anderson
asegura que puede ganar entre 100 y 150 dólares en una semana.
Su negocio es uno de los miles de comercios que integran el sector informal en Venezuela y
que también es una muestra del crecimiento del comercio ambulatorio no regulado

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