Los 3 dramáticos cambios en la vida de Estados Unidos que causó el COVID-19

Cuando el coronavirus se expandía silenciosamente por Estados Unidos a comienzos del año, el crecimiento económico y mínimo desempleo eran dos puntos clave en la campaña de reelección de Donald Trump. Pero todo este panorama cambió totalmente con la pandemia del COVID-19 cuyo efecto devastador es haber pasado la barrera de 112 mil muertos por el virus.

Se trata de un saldo que no se tiene registro en ningún otro país por el coronavirus, también superior al de otros sucesos mortales que marcaron la vida doméstica y exterior de Estados Unidos en su historia reciente. Inclusive, la suma total de fallecidos en las guerras de Vietnam y Corea, los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y del huracán Katrina del 2005, no llegan al número de muertos por la pandemia en el país.

Y, así como el coronavirus alteró costumbres y hábitos sociales, Estados Unidos se ha visto afectada por tres cambios dramáticos que ha puesto en sobresalto al país más poderoso del mundo:

1. Colapso económico y desempleo

La epidemia logró forzar un giro radical de 180 grados en la economía estadounidense y en especial para su clima laboral. A comienzos del 2020, el gobierno de Trump atravesaba por una etapa de expansión económica que duró 128 meses hasta febrero; mes donde la tasa de desempleo estaba en su nivel más bajo en 50 años: 3,5%.

Pero, estalló el COVID-19: los estadounidenses tuvieron que quedarse en casa para detener el avance de la pandemia y donde la economía se redujo a 4,8% en el primer trimestre del año. Más aún, la tasa de desempleo se elevó  a 14,7% en abril y sigue aumentando con más de 41 millones de personas que han pedido subsidio por falta de trabajo desde la quincena de marzo.

Lo cierto es que ante la brusca parada de todo tipo de actividades económicas, la crisis afectó el sistema financiero expandiéndose a otros sectores de la economía estadounidense, especialmente el de servicios. Y ahora que la actividad económica comienza a reactivarse, la pregunta es cuánto demorará la recuperación de la economía estadounidense.

2. Nuevo escenario electoral

Poco antes de la crisis de la pandemia en Estados Unidos parecía que la campaña de Trump estaba bien encaminada rumbo a las elecciones del 3 de noviembre buscando la reelección. Inclusive, el mandatario aseguró a fines de febrero que el virus desaparecería como por “arte de magia”, a la vez que descartó que el país llegaría al increíble récord de muertes que mantiene hoy en todo el mundo.

Todo esto favoreció a los demócratas que tienen ahora al ex vicepresidente Joe Biden como serio candidato y sacando puntos de ventaja en algunas encuestas frente a Trump. De alguna forma, el coronavirus cambió totalmente la campaña, pues los candidatos ya no están viajando por todo el país ni organizando manifestaciones y, hasta se piensa que no se celebrarán convenciones para la nominación de candidatos.

Y si bien es cierto que el presidente no ha logrado una mejoría en sus índices de aprobación en el país, no se puede asegurar un triunfo demócrata en las elecciones de noviembre. Aún sigue siendo una elección cerrada e incierta.

3. Enfrentamiento con China

El COVID-19 también elevó la tensión con China a su más alto nivel desde que ambos países acordaron normalizar relaciones hace cuatro décadas atrás. Pero, viendo el aumento de críticas por su inadecuado manejo de la crisis sanitaria en el país, Trump enfiló toda la batería de acusaciones contra China por su falta de contención de la pandemia que surgió en ese país asiático a fines del 2019.

Esta tensa relación podría favorecer a la cuota de reelección del presidente, pues los estadounidenses tienen un concepto cada vez más negativo de China, según las encuestas. Pero también es peligroso que la fricción entre ambos países puedan traer riesgos si Estados Unidos crea una Guerra Fría con el gobierno de Xi Jinping gracias a esta crisis mundial.

China tampoco se ha quedado con los brazos cruzados acusando a Trump de promover conspiraciones y mentiras sobre la pandemia. Lo evidente es que el coronavirus ha acelerado la competencia entre ambos países en áreas como el comercio, la capacidad militar y tecnología. Y pensar que en enero ambas potencias estuvieron a punto de pactar una tregua a su conflicto comercial; justo cuando el COVID-19 se extendía inmisericorde por el mundo.