Conmoción Social en el Perú

Como consecuencia de la corrupción de los gobernantes del Poder Judicial y Ministerio Público la situación económica política y social es catastrófica y se están produciendo rebeliones violentas y masivas del pueblo que demandan soluciones justas y las autoridades incompetente y corruptas no las resuelven.

Nuestro país requiere un refundación y un cambio del sistema político para lograr la modernizacion la justicia y el bienestar social . Un del pueblo y para el pueblo. Hay que poner fin a un sistema que solo beneficia a una oligarquía corrupta y abusiva.

Necesitamos estadistas capaces de transformar nuestro país para que supere el subdesarrollo que nos mantiene dos siglos y no hay esperanzas de cambio.

Los profesionales peruanos que radicados en países altamente desarrollados podremos retornar a la patria querida para planificar el desarrollo industrial científico y tecnológico y establecer el imperio del derecho y la justicia social y convertir al país en más moderno y progresista de América sin pobreza con un sistema educativo que supere la calificación de ser el peor del mundo.

Corrupción cero y pena de muerte a los políticos corruptos. Sin tolerancia ni compasión. Debemos crear la segunda REPÚBLICA por qué la política actual ha colapsado.

(*) Dr. Nelson Díaz-Pomar, Director y Fundador El Latino Americano, abogado y ex Procurador General de La República del Perú.

Crisis en Perú: líderes y no adornos navideños

A 15 días de su juramentación, el presidente Francisco Sagasti enfrenta su primera crisis en medio de paros agrarios, toma de carreteras y otra lamentable muerte en medio de las protestas sociales.

A ello se suma la renuncia del ministro del Interior Rubén Vargas al descubrirse que es el presunto hermano de Zenón Vargas, ex cabecilla de la organización terrorista Sendero Luminoso, quien fue capturado junto a Abimael Guzmán en 1992.

Y en estos días de aumento de contagios por la pandemia del Covid-19, miseria acentuada, falta de empleo, hambre de cuatro millones de peruanos, regímenes laborales que lindan con la esclavitud, se necesita ahora más que nunca un líder, no un adorno navideño.

Contexto de la crisis

Francisco Sagasti, presidente de transición de Perú, tiene ocho meses de gobierno para superar la grave crisis política, con un Congreso que mantiene pugna de poder y donde las maniobras entre los grupos políticos, como el Partido Morado, es evidente al hacer todo lo posible para llevar a Sagasti a Palacio de Gobierno.

Además, una protesta de trabajadores del sector de la agroindustria peruana viene bloqueando carreteras reclamando la supresión de una Ley Agraria del 2000 que no ha servido para revertir las míseras condiciones de vida y trabajo de los agricultores.

¿El saldo? Otra muerte de un joven durante las protestas que Sagasti afirmó que será investigada, mientras aún se tiene presente el asesinato de dos jóvenes durante la represión de las protestas que forzaron la renuncia de Manuel Merino en noviembre.

Una tarea no tan fácil para el actual mandatario para devolver la tranquilidad y confianza a la ciudadanía ante grupos que perdieron poder y espacio y que quieran desestabilizar al país. Por lo pronto, Sagasti recibió el voto de confianza del Congreso de Perú por 111 votos a favor y que quizás sea el preludio de una relación cordial y respetuosa entre ambos poderes para los ocho meses en que deberá gobernar.

Falta de liderazgo

Ante estos hechos, el “agotamiento” de liderazgo político en Perú es evidente y que obliga a ir viendo “quién es el mal menor” para las próximas elecciones presidenciales de abril del 2021. Lo cierto es que para hacer un cambio histórico en el país, hay que dejar de ser “un conjunto de individuos desagregados”  para lograr la conciliación en la construcción de liderazgo.

Se trata de tener líderes sociales y políticos incorruptibles para concertar voluntades y que al mismo tiempo consolide la democracia, respete la distribución de poderes y se someta a la fiscalización y reglas del juego.

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