Así funciona el trueque de alimentos en Venezuela

La caída del poder de compra del bolívar, la escasez de billetes y la creciente hiperinflación venezolana han impulsado el surgimiento de una antigua actividad: el trueque. Por eso hoy a nadie sorprende ver a decenas de personas intercambiando alimentos no perecederos en muchas ciudades de Venezuela.

La realidad es crítica en todo el país donde lo más preocupante es la escasez de los alimentos de primera necesidad que no se encuentra en ningún estante de supermercado. Una encuesta de Condiciones de Vida, Encovi, revela que el 80% de los venezolanos no tienen cómo cubrir la canasta alimentaria que se estima en 250 dólares.

La paradoja es que el salario mínimo mensual es menos de 1 dólar. Por eso que muchas personas en plena calle con el trueque intercambian 5 plátanos por un kilo de arroz, como se pregona en la avenida del oeste de Caracas, convertida en mercado a cielo abierto los fines de semana.

La situación de escasez de alimentos en Venezuela es tal que desde pueblos de los estados Miranda y Anzoátegui, muchos agricultores llevan sus cosechas a la capital venezolana para intercambiarlas por artículos no perecederos como harina, arroz o pasta, cuyos precios, no pueden pagar.

Este panorama se repite en muchas capitales de estados del país  donde duermen sobre cartones que acomodan junto a los bolsos con los productos que lograron acumular durante las horas de jornada en medio de la pandemia del Coronavirus.

El producto que más consiguen quienes venden plátanos es el arroz; y casi todos los artículos que los pobladores cambian son aquellos que vienen en las bolsas alimenticias que entrega el régimen de forma subsidiada y que se conocen como CLAP (comités locales de abastecimiento y producción). Entonces, la gente intercambia más el arroz porque en la caja de alimentos vienen seis o siete paquetes.

También se intercambian otros productos: un kilo de arroz por kilo y medio de jabón en polvo y un kilo de azúcar por dos de caraotas (frijoles negros). Igualmente se intercambia un cartón con 30 huevos por tres productos de los Clap: un kilo de arroz, otro de pasta y otro de azúcar.

Muchos comerciantes informales señalan que los productos que más cambian son arroz, litro de aceite, latas de atún, pastas,  azúcar, jabón en polvo o cremas dentales. Y si se trata de la compra directa ya con el dinero en mano, se paga 80.000 bolívares (4 dólares) por cada bolsa de kilo y medio de detergente o 41,000 bolívares ( 2 dólares) por un kilo de pollo.

Pero, ¿por qué este añejo método de pago es una opción en la Venezuela del siglo XXI? El trueque en Venezuela es una respuesta a la caída del poder de compra del bolívar, a la desconfianza de su población en su propia moneda y a la escasez de billetes en dólares de baja denominación.

Si bien es cierto que esta actividad no produce ingresos, muchos de los “truequeros” señalan que tampoco tienen cuentas bancarias para obtener pagos por transferencias a cambio de sus cosechas. Por eso ellos prefieren intercambiar yendo a pueblos y ciudades.

Fuente:

voanoticias.com

ayrevenezuela.blogspot.com

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