Así adoctrinan a los niños por TV en Cuba

El culto a los líderes de la llamada “revolución”, ha sido la base del proceso educativo cubano con el adoctrinamiento de niños desde la escuela con textos escolares, juegos y consignas. Y no es ajena la influencia de la televisión en su educación.

Aunque en la mayoría de las casas apenas se ve la televisión cubana, actualmente hay un videoclip que pasan a diario por el canal Cubavisión en el horario de la programación infantil. En dicho audiovisual se ve a un niño cantando “Somos Continuidad”, secundado por sus amiguitos que alborotan el set de filmación con loas a Fidel Castro y la Revolución.

Este uso descarado de niños como instrumentos de propaganda es un hábito del castrismo, desde hace 60 años, lamentablemente ignorado por organizaciones internacionales que deben velar por los derechos del niño y no permitir esta práctica lesiva en la educación que afecta psicológicamente a los menores.

¿Dónde está la UNICEF que permite ésta violación flagrante de los artículos 7 y 10 de la Declaración de Derechos del Niño? Y que no solamente concierne a la calidad de su educación, sino a su desarrollo individual y responsabilidad moral.

Mientras estos niños del videoclip defienden la dictadura más atroz y longeva del mundo con su inocente talento, otros miles de infantes no tienen un mendrugo que llevarse a la boca y viven aquejados por enfermedades estomacales donde es casi imposible hallar antibióticos, agravada por la pandemia del Coronavirus.

Para estos niños hay propaganda pero no hay medicinas ni alimentación, ni ropa, zapatos, juguetes o buena literatura. No tienen la mínima idea de lo que significa la “continuidad”, pero desde niños ya son presentados como los nuevos pioneros prometiendo lo mismo para el mañana, como lo hicieron sus padres y abuelos.

Se trata de un ciclo de exterminio moral masivo que el castrismo no va a detener; por el contrario, increíblemente el gobierno de Miguel Díaz-Canel sigue encontrando apoyo internacional para reproducirlo por la televisión sin censura.

Los padres no pueden oponerse a este adoctrinamiento feroz que desde las aulas y los medios de comunicación deforma la conciencia social de sus hijos. No es de sorprender que el trabajo ideológico sobre los educandos sea más importante que la pedagogía, la cultura y la ética.

Así es Cuba; una isla donde por 60 años la población aislada viene recibiendo solo la información proporcionada por una autoridad controladora y donde las necesidades básicas de la sociedad están controladas por esa misma autoridad. Lo mismo sucede con la educación. ¿Hasta cuando?

Fuente: cubanet.org

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