Asalto al Capitolio EEUU: ¿Hacia un futuro turbulento?

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Los indignantes eventos del 6 de enero en el Capitolio coloca al país bajo una crisis constitucional de imprevisibles consecuencias sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Una insurrección fomentada por Donald Trump para que sus fanáticos seguidores siembren el caos en el Congreso cuando los legisladores certificaban la victoria electoral del demócrata Joe Biden.

Sin duda, es el símbolo más evidente de la grave crisis política en la que se encuentra inmerso el país que no parece que logrará solucionarse con una simple condena a la violencia. Ante estos hechos, ¿Cuáles son los posibles escenarios que pueden tomar los acontecimientos en Estados Unidos?

Impeachment y la enmienda 25

Todas las voces  -republicanas y demócratas- responsabilizan a Donald Trump por lo ocurrido en el Capitolio que es el resultado de su adicción a alimentar constantemente la división entre los estadounidenses.

Por ello se viene planteando entre los congresistas que Trump debe ser sometido a un proceso de impeachment y someterlo a este proceso. Algo similar a lo que ocurrió el 2019 cuando los demócratas promovieron un juicio político en contra de Trump, quien logró superarlo gracias al voto de la mayoría republicana en el Senado.

El impeachment requiere que una mayoría simple de la Cámara de Representantes vote a favor de la presentación de cargos contra Trump y que luego sea condenado por una mayoría de dos tercios en el Senado.

Los analistas consideran que Trump fomentó la sedición, pero que también puede ser procesado por otras acusaciones más genéricas como “deslealtad a la Constitución” o haber incumplido con las responsabilidades de su cargo.

Otra alternativa para que Trump permanezca en el poder hasta el 20 de enero es aplicar la Enmienda 25 de la Constitución, establecida en la década de 1960, que regula la sucesión presidencial en caso que el presidente quede incapacitado para ocupar el cargo y que tampoco quiera renunciar.

Bajo este escenario, el vicepresidente Mike Pence y una mayoría del Congreso pueden declarar que Trump no puede ejercer su cargo y, así, removerlo. Para ello se requiere el voto de dos tercios de ambas cámaras.

Crisis del Partido Republicano

La grave crisis tiene profundas consecuencias para el Partido Republicano, bajo el liderazgo de Trump quien desde el 2016, logró que sus opositores dentro del partido se convirtieran en su aliados para garantizar su supervivencia política.

Si bien es cierto que al abandonar la Casa Blanca, Trump seguirá contando con una base muy leal y fuerte, como la que se movilizó en el Capitolio en Washington DC. sin embargo, se aceleró un proceso que obliga a los dirigentes republicanos a decidir qué harán ante Trump. Es decir, el Partido Republicano se encuentra al borde de una severa división.

Luego de los indignantes sucesos en el Congreso, son varios dirigentes republicanos que se alejaron de la posición belicista de Trump. Pero no está claro si fue una decisión momentánea, forzado por las circunstancias, o será algo más permanente.

Gobierno de un país dividido

Luego del 20 de enero cuando Joe Biden jure como nuevo Presidente de Estados Unidos tendrá que gobernar un país donde una parte importante de su población no le reconoce su legitimidad ni autoridad.

Esta situación para el 2021 luce aún más grave en momentos que Estados Unidos atraviesa una grave crisis sanitaria y económica que requiere del trabajo conjunto de los dos principales partidos políticos, de la colaboración activa de los ciudadanos y del apoyo de las bases más fieles de Trump.

Fuentes:

Infobae.com

Dw.com