12/01/2020

Latinos en Estados Unidos

Informativo de la Comunidad Latina

El fantasma de las elecciones presidenciales del 2000

3 min read

Sin esperar los resultados de las elecciones presidenciales en varios estados, Donald Trump declaró prematuramente su victoria señalando que se estaba cometiendo “un fraude contra el pueblo americano” agregando que le pediría a la Corte Suprema que pare el conteo del resto de votos.

Por lo pronto, miembros de la campaña republicana se están movilizando una enorme red de abogados para presentar demandas ante los resultados y el conteo de los votos en estados claves para ganar las elecciones 2020. En Pensilvania, por ejemplo, la cereza del pastel, aún quedan cerca de 1,5 millones de boletas para el conteo.

Recordemos que en las últimas semanas, el actual mandatario arremetió contra la validez de la votación por correo evadiendo responder su aceptación de los resultados de las elecciones presidenciales, lo que abre el camino a una mayor inestabilidad en el país y una serie de conflictos ante una elección tan cerrada donde prácticamente Donald Trump y Joe Biden dependen de los estados disputados clave cuyos resultados podrían tardarse por algunos días más.

El fantasma electoral de Bush vs. Al Gore

Ante las denuncias de Donald Trump de un supuesto fraude electoral, la historia puede repetirse como sucedió en las elecciones del año 2000, las más reñidas de la historia donde por 36 días hubieron disputas legales entre el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore para determinar el ganador en Florida que fue resuelto por la Corte Suprema.

Decenas de abogados impugnaron en aquella ocasión las papeletas que no estaban perforadas en su totalidad, y donde resultados de boca de urna tuvieron que paralizarse.  Lo caótico de los recuentos de votos en Florida de hace 20 años es una clara señal de la fragilidad del sistema electoral estadounidense.

En las elecciones presidenciales del 2000, nadie hubiera imaginado que los resultados de los votos sería por un estrecho margen donde ambos candidatos inicialmente obtuvieron alrededor del 49% de los votos de los 6 millones emitidos en Florida, con una ventaja de 1.784 boletas para Bush que luego se redujo a 537.

Y al tener una diferencia de menor al 0,5%, la ley de Florida obligaba a repetir los conteos en los condados donde este margen de resultados se había contraídos. Así que luego de un recuento automático de votos daban cierto margen de victoria a Bush pero que se había reducido a solo 327 votos, es decir, con una diferencia menor a 0,25% que originó que el conteo de votos sea manual aumentando aún más las tensiones para saber quien sería el siguiente el nuevo presidente de Estados Unidos.

Fue entonces cuando la secretaria de Estado de Florida, Katherine Harris, cercana al gobernador Jeb Bush, hermano del candidato republicano, señaló que no habían razones para continuar los recuentos y declaró a George W. Bush como vencedor en Florida lo que obligó a Al Gore a apelar a la Corte Suprema de Florida que ordenó por 4 votos a 3 un nuevo recuento a fines de noviembre.

La decisión final fue del Tribunal Supremo de Estados Unidos que validó el resultado desautorizando al Supremo de Florida por cinco votos de los magistrados contra cuatro y, por tanto, Bush se convirtió en el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Al Gore reconoció su derrota el 13 de diciembre, en una histórica declaración televisiva diciendo: “Si bien disiento absolutamente con la decisión de la Corte Suprema, la acepto”. Sin duda, una derrota ante el sistema judicial que legitimó su derrota por tan solo 537 votos.

Aquellos comicios desde entonces son un mal recuerdo para Florida, y que hoy ese fantasma sobrevuela Pensilvania, el estado que puede dar como ganador a Biden o reelegir a Trump con el recuento de votos emitidos por correo.

Fuente:

Eldiario.com

Bbc.com

Copyright © All rights reserved. | Newsphere by AF themes.