11/28/2020

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Chile reemplaza la Constitución de Pinochet

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En un histórico plebiscito sin precedentes, Chile decidió a través de las urnas reemplazar su actual Constitución, redactada durante el gobierno de Augusto Pinochet, con más del 78% de los votos en respuesta a las protestas sociales de octubre del año pasado que motivaron a la clase política a canalizar el descontento en las urnas.

El organismo que redactará la nueva Constitución será la Convención Constitucional que estará integrada por 155 miembros los cuales serán 100% electos por la ciudadanía el 11 de abril del 2021 donde también habrán elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores regionales.

La Convención tendrá un plazo de 9 meses para presentar una propuesta de nueva constitución que será sometida a un nuevo plebiscito cuyo voto será obligatorio. Si no se llega a redactar un texto dentro de este plazo seguirá vigente la constitución de 1980, pues se necesita contar con el acuerdo de dos tercios de sus integrantes.

Cabe anotar que la alta tasa de participación ciudadana fue clave para lograr esta suma de votos en medio de la pandemia del Coronavirus que vive el país, a pesar que desde el 2012 el sufragio es voluntario.

La decisión del presidente Sebastián Piñera de aceptar la sustitución de la Constitución provocó serias diferencias entre los cuatro partidos de la derecha chilena que integra la coalición gubernamental.

Ellos consideran que la Constitución de Pinochet ha sido clave en la prosperidad que alcanzó el país en los últimos 40 años. Por lo tanto, rechazaron el cambio de la Carta Magna, mientras que la oposición de izquierdas se mostró partidaria en todo momento.

La Constitución de Pinochet

La actual Carta Magna data de 1980, criticada por ser herencia del régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990), otorga un papel residual del Estado en la prestación de servicios básicos, que justo fue uno de las causas  de las protestas que se iniciaron el 18 de octubre del año pasado.

Otro de los cuestionamientos tienen que ver con los derechos sociales, pues la Constitución de Pinochet consagra un “Estado subsidiario” que no provee beneficios para educación, salud o seguridad social, sino que todo queda en manos privadas . Es decir, el estado se limita únicamente a supervisar cómo los particulares brindan esos derechos.

Lo cierto es que la Carta Magna de 1980, que fue reformada muchas veces durante los últimos 30 años de gobierno democrático, siguió siendo el sostén del modelo neoliberal chileno, pero impedía la ejecución de reformas estructurales que reclamaba la sociedad.

Visto así las cosas, como lo señala el Dr. Pablo Ruiz-Tagle, decano de Derecho de la Universidad de Chile y doctor en Derecho en la Universidad de Yale, Estados Unidos, el desafío que representa este resultado para Chile es que si es son capaces de construir la llamada nueva Sexta República, en forma pacífica y sin violencia para poder para construir un nuevo sistema político y modelo socioeconómico que dependerá de los consensos que los constituyentes logren alcanzar.

Fuente:

T13.cl

Bbc.com

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