A un Año de la Masacre en Parkland:¡Que No Quede en el Olvido!

Foto: Wikimedia Commons

Escribe: Ligia C. Suarez

Para muchos padres, maestros, estudiantes y autoridades comprometidos con lo que sucede en las escuelas de los Estados Unidos, el 14 de febrero no es del todo una fecha romántica, sino más bien un motivo para tener presente el peligro que podría existir en el lugar donde los estudiantes deberían estar celosamente protegidos en un sano ambiente de amor y conocimientos.

Lamentablemente, en este día -hace un año- se produjo un demencial ataque en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida que cobró la preciosa vida de 17 estudiantes, y dejó convulsionado a toda una nación por el fuerte impacto emocional que se desprendió de la masacre, y que aún afecta a los sobrevivientes.

La tragedia pasó tristemente a la ominosa lista larga de baños de sangre en escuelas, al igual que el ocurrido en Sandy Hook en Connecticut en el 2012, y que arrebató la vida de 26 personas, la mayoría niños pequeños entre 5 y 8 años.

Todos estos hechos de horror malsano nos recuerdan la vulnerabilidad que existe en torno a las escuelas por la falta de recursos y leyes sólidas que protejan la vida y la salud emocional de los estudiantes y de todos aquellos que de una manera u otra están comprometidos con el sistema educativo.

Parkland ha marcado historia e hizo que, por primera vez en muchos años, los legisladores de la mano de Rick Scott, ex gobernador de la Florida –un estado donde las armas gozan de muchos beneficios a la hora de ser puestas a la venta- traten de limitar las condiciones y regulaciones para su venta. Es algo pero podría hacerse más para evitar similares episodios de sangre donde inocentes niños son los que sufren las consecuencias de ese vacio político del cual todos debemos sentirnos responsables a la hora de elegir a nuestros legisladores.

Scott firmó una ley en donde se incluyeron modificaciones que elevó la edad de los compradores de 18 a 21 años. También permitió a la policía confiscar armas en personas que puedan significar un peligro para los demás y para ellos mismo, pero aún nada que impida la venta de armas de asalto o se haga un riguroso checheo de la salud mental de los adquirientes.

Hasta el día del ataque a la escuela Marjory Stoneman Douglas, –según CNN-, para vender armas en el estado de la Florida no se necesitaba licencia. “Florida tampoco reglamenta las armas de asalto, ni los rifles de calibre .50 ni los tambores de las armas con gran capacidad para municiones.” En pocas palabras la Florida luce como el paraíso de las armas.

El problema no es sólo las armas en sí, el verdadero peligro es a que manos pueden caer y con qué propósitos, y sólo un buen chequeo de antecedentes penales, historia de violencia y condiciones mentales para posibles compradores podría ayudar a poner lejos de potenciales asesinos, el arma –literalmente- para destruir la vida no sólo de las víctimas sino de sus familias.

Por ejemplo, Nikolas Cruz, el triste celebre perpetrador de Parkland, había sido reportado innumerable veces a diversas autoridades por mostrar un comportamiento agresivo y errático que evidenciaba un posible peligro para sociedad, pero nada se pudo hacer para detenerlo. Incluso el FBI tenía conocimiento de sus maquiavélicas intenciones de cometer balaceras en las escuelas, debido a un disturbante  post:  “Voy a ser un tirador escolar profesional”, que él mismo publicó en las redes sociales y el  cual fue denunciado a tiempo. Sin embargo, como informa “The National Public Radio”, “todas esas banderas rojas fueron ignoradas”.

En mayo del año pasado, CNN publicó escalofriantes cifras que ponen de manifiesto un vacío peligroso en la prevención de futuros ataques con trágicas consecuencias: “Tenemos 21 semanas para 2018, y ya hubo 23 tiroteos en escuelas donde alguien resultó herido o muerto. Eso promedia a más de 1 tiro a la semana”.

Los parámetros CNN seguidos en este conteo son: Un disparo que involucró al menos a una persona que recibió un disparo (sin incluir al tirador). Un tiroteo que ocurrió en los terrenos de la escuela. Incluimos los grados K hasta la universidad / nivel universitario, Incluimos violencia de pandillas, peleas y violencia doméstica. Incluimos la descarga accidental de un arma de fuego siempre que se cumplan los dos primeros parámetros (Fuente CNN)

Más información en inglés en el New York Times

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