El Abusador Encuentra su Fortaleza en los Débiles. Es hora que las Mujeres Nos Demos Cuenta de Ello

Escribe: Saskia Juno

Sólo viendo noticias por televisión en Perú, -mi país de origen- me encontré cara a cara con un horripilante panorama que se pinta cada vez más oscuro con la sangre de las mujeres que son víctimas de la brocha criminal de la violencia doméstica. A mi criterio, la más terrible de todas por ser intimidante, de indefinida duración y que se mantiene protegida por el silencio de sus propias víctimas y de la propia sociedad. Entre los macabros creadores de estos cuadros de terror que muestran evidentes disturbios mentales, encontramos rostros conocidos tan conocidos y supuestamente, amados, que hasta se comparte la propia cama.

Descarga libro gratis por Amazon hasta el 2 de julio: “La Bipolaridad del Atardecer”, dedicado a mujeres que quieren ser independientes

La única razón que yo pudiera encontrar a esta “sinrazón” es el miedo. Paradójicamente, miedo a ser lastimada o a enojar aún más al abusivo si se le hace frente poniendo en peligro al resto de la familia. Pero también, es un miedo a situaciones escandalosas más que a la propia seguridad y al amor propio, como a veces solemos sentir las mujeres, y del cual nos sentimos culpables si las provocamos, cuando en realidad somos presas de una autoestima destruida por el abuso prepotente de un verdugo injustificado, de un sistema de justicia aletargado que falla en proteger a sus mujeres por su burocracia inútil y apática por resolver con severidad, de forma ejemplar y rápida casos criminales en contra de la mujer.

¿Y quiénes son los desquiciados creadores de ese “arte” macabro de pintar el horror en un rostro femenino desfigurándolo o trazando las líneas pronunciadas de una muerte repentina y la que podría haberse evitado? Aquellos, que supuestamente deberían de ofrecer seguridad, protección y proveer amor sin golpes ni insultos y mucho menos, quitar la vida de quienes son sus seres amados. Las mujeres no deben ser objeto del antojo descontrolado de una ira demencial  de un esposo, de un amante o de un novio, tampoco de un familiar iracundo que pretendan controlar, manipular y tratar de ejercer una “dictadura doméstica” en el propio hogar con golpes, vejaciones y otros maltratos.

La violencia no depende de cuan desarrollado sea un país, aunque no cabe duda que mientras más pobre sea, sus habitantes estarán inmersos en una desesperada situación  y en contacto directo con la ignorancia, la desigualdad en la justicia, salud y hambre insatisfecho. En estos países, las mujeres tienen acceso a una educación sin privilegios, tradicional y conservadora muchas veces de la mano de las religiones que tergiversan las ideas liberales que podrían contribuir a ilustrar mejor sus mentes dotándolas de renovados conceptos de igualdad de géneros y levantando su autoestima de forma responsable. Una educación igualitaria a muy temprana edad, sin hacer diferencias entre géneros al momento de proveer conocimientos, formaría el espíritu del nuevo ser del futuro más solidario, sin discriminaciones ni haciendo hincapié en el sexo de la persona a la hora de ejercer roles sociales.

Cambiar paradigmas sociales que socavan los derechos de integridad de las mujeres, que además de ser anticuadas, son de contenido machista, sería el primer paso a dar en una sociedad que necesita curarse asimismo y reinventarse. Mantener viejas estructuras en la educación, seguirá  creando mentes cerradas, lo cual significa, un peligro constante para las mujeres al ser incapaces de reconocer y rechazar todo lo que signifique convertirlas en víctimas de violencia porque se mantiene erróneo el significado de lo que es una convivencia “pacífica” en el hogar.

Lo más saludable en una sociedad es que tanto mujeres como hombres tengan el derecho de elegir libremente y sin que nadie les diga que es mejor para ellos y que es lo que deben hacer. Los sometimientos de la época de la conquista española ya quedaron en el pasado, pero su brutalidad –en algunos casos- parece haberse quedado en los hogares. Ya es hora de tomar conciencia de ello y hacer algo para lograr una verdadera “independencia” doméstica en cada uno de los hogares donde ahora se respira violencia, inseguridad y temor por la propia vida y la de los hijos porque el abusador encuentra su fortaleza en los débiles. Es hora que las víctimas se den cuenta de ello y pierdan el miedo.

DESCARGALO GRATIS HASTE EL 2 DE JULIO POR AMAZON

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s