Evaluación del Primer Mes de Gestión del Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski

Por: Rodrigo Chillitupa Tantas*

Analizar de manera provisional el primer mes del inicio de un nuevo gobierno deja pocas conclusiones de antemano. Más aún sí es que recién hay reacomodos a la situación que dejaron los predecesores. Por ello, en este contexto específico, el neoliberal presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski cumplió sus primeros 30 días en el poder. Sobrio y con la luna de miel con los electores aún persistente, como resulta una costumbre cuasi clásica con los que entran por la puerta grande de Palacio de Gobierno cada cinco años. La gestión de PPK, hasta el momento, es percibida por los peruanos como esperanzadora por los resultados que se podrían obtener para los próximos cinco años. Un anticipo a lo que sería en nuestro bicentenario.

Y no cabe de duda de ello, pues Kuczynski brindó en las pasadas fiestas patrias de Perú un discurso conciliador y de unidad nacional, según diversos analistas políticos, para disolver ese clima de polarización ciudadana dejada pos campaña electoral. Lo cual  pareciera que, en estos últimos días, en efecto, se ha diluido por completo y, más bien, ya se hace notar la agenda nacional que el gobierno quiere instaurar  sobre la clase política y la opinión pública.

Medidas concretas para combatir problemas graves como la inseguridad ciudadana; destrabar las inversiones paralizadas por la gestión de Ollanta Humala y reactivar la alicaída economía; recuperar el orden institucional que se quebrantó en el quinquenio pasado; darle continuidad a políticas públicas que, al menos, funcionaron como en el sector educación. Investigar presuntos actos de corrupción.  Cumplir en pocas palabras lo que se prometió hasta el cansancio para el Estado.

En fin, son algunos ejemplos de las acciones políticas que este nuevo régimen ha adoptado desde ya y sin detenerse. Con un gabinete liderado por Fernando Zavala, quien ya coordina la presentación de las facultades especiales hacia el Parlamento para legislar en materia económica y seguridad para los próximos días, que –sin duda- será clave. Pero, como todo no puede ser optimismo puro. Aparte de describir las acciones del mismo gobierno de Kuczynski. También, los gestos con la oposición es otra cuota. Y en ese contexto sale a relucir la relación que se está estableciendo con el fujimorismo, que como se sabe controla el Congreso.

Hasta el momento no ha habido mayor confrontación política entre  PPK y el  fujimorismo. Salvo algunas declaraciones “fuera de lugar” que sólo sirven para desestabilizar y no contribuyen en nada al benefico del país, por parte de los mismos “parlamentarios” recalcitrantes, como Lourdes Alcorta, Luis Galarreta, Cecilia Chacón, que, -como todos lo saben- son la fuerza de “choque” contra la gestión de Kuczynski. Esperemos que estas pequeñas piedras en el camino no detengan el trabajo del presidente de Perú, que hasta ahora, ha demostrado más amor a la tierra que lo vio nacer que cualquier otro politico de raices autóctonas peruanas.

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