El Discurso en las Elecciones Primarias en EEUU: De la Mesura al Desconcierto

Foto: Diario El País (calendario de elecciones en EEUU)

Escribe: Ligia C. Suarez*

Esta campaña electoral por las primarias, tanto demócratas como republicanas, es una de las contiendas más controversiales y fuera de lo que hasta hace poco era conocido en las tradicionales y mesuradas elecciones norteamericanas.  Y recalco esto, porque tenemos un candidato social-demócrata Bernie Sanders, cuyos contribuyentes están compuesto por gente del pueblo rechazando donaciones de grandes consorcios económicos y a Hilary Clinton, la primera mujer en liderar las primarias por la nominación demócrata. Por el lado republicano encontramos sorpresas inesperadas que definitivamente están desafiando el conservadorismo del partido. Empecemos por  el senador de Texas, Ted Cruz, nacido en Canadá y de padre hispano (Cuba) y a Donald Trump, un empresario novato en la política norteamericana pero que ha sabido caldear los ánimos de intransigencia de sus seguidores descontentos por la forma de cómo se ha conducido al país en estos últimos años.

Estos dos personajes recientemente  sacaron los trapitos sucios al sol ventilando el pasado privado de sus respectivas esposas en cada uno de los lados contrarios. Todo comenzó con la publicación en el internet de fotos de Melania Trump –en ese entonces soltera- posando desnuda en una revista para caballeros desatando la furia de su esposo, quien salió naturalmente en su defensa con una amenaza directa contra la esposa de Ted Cruz, Heidi. “El mentiroso Ted acaba de usar una foto de Melania de una sesión fotográfica para G.Q. en su anuncio. Ten cuidado, mentiroso Ted, o diré cosas sobre tu esposa”. — Donald J. Trump (@realDonaldTrump) y publicado en CCN en español. A lo que éste contestó por las redes sociales: “La foto de tu mujer no la usamos nosotros. Donald, si intentas atacar a Heidi, eres más cobarde de lo que pensaba”.

Pero algo sin precedentes en la cordura norteamericana es ver como algunos desaforados seguidores de Trump están reaccionando solidariamente a los subidos tonos de los discursos de su líder; inclusive hay quienes piensan que son de carácter incendiarios y que promueven la violencia en contra de las minorías, de los opositores y de quienes sólo hacen su trabajo, escudándose en su derecho a la libertad de expresión. Recientemente su jefe de campaña fue acusado de lastimar físicamente a una reportera: “Michelle Fields había acusado a Corey Lewandowski de agarrarla violentamente del brazo cuando ella trató de acercarse a Trump durante un evento de campaña en Florida”, según informó la cadena de noticias Univisión.

Algunos de estos fanáticos sienten que pueden resolver su “supremacía” a golpes, insultando a las minorías, expulsando a quienes no son de su agrado y arrojando spray a la cara de quien no es de su agrado. De esta manera, una significativa parte de la población de los Estados Unidos estaría reflejando una desestabilizadora situación de alcances sociales y psicológicos por la frustración y que estaría siendo aprovechada por quienes quieren difundir sus prácticas de odio.

Es justificado que buena parte de la población de los Estados Unidos  se sienta disgustado y traicionado por las políticas tomadas por el presidente Obama, así como también por su último desliz vacacional a Cuba marcando un hito histórico como el único presidente, que no sólo inició el acercamiento de las relaciones diplomáticas entre ese país comunista y el capitalismo, sino que se convirtió en el primero en 80 años en pisar esas tierras cuando los hermanos Castro todavía siguen en el poder. La idea parece magnífica para los agotados cubanos de a pie quienes ven una esperanza en ese acercamiento para terminar con el bloqueo impuesto por los Estados Unidos y de esta forma aliviar su álgida situación económica y política; que después de todo no tendrá el final inmediato que ellos esperan ya que Obama dejará el gobierno el 2017, los hermanos Castro no son fáciles de convencer y mucho menos el Congreso norteamericano, quien es el único que puede autorizar levantar el embargo.

Por otro lado, el machete de la recesión económica –del cual se tiene dolorosa experiencia en el 2008- pende nuevamente sobre las cabezas de los norteamericanos para finales del 2016, según un pronóstico hecho por el inversionista Jim Rogers, ex socio de George Soros a la revista Bloomberg: “Hay una probabilidad del 100% de que EE.UU. entre en recesión dentro de un año”. Aunque las razones no son claras pueden ser muchos los factores que estarían sobre la mesa de una economía globalizada predominantemente especulativa; entre sus principales auspiciadores serían la deuda nacional de los Estados Unidos que ha obligado al gobierno a imprimir más dinero; el fortalecimiento del dólar que podría convertirse en una “burbuja” en todo el mundo donde las economías son precarias y a las caídas de los mercados internacionales como China y Japón.

Estos escalofriantes panoramas nacionales e internacionales coincidieron con las actuales campañas electorales por la nominación de las primarias democráticas y republicanas en los Estados Unidos y que reflejan el descontento, la ira, la frustración y el miedo de una población por enfrentar nuevamente una pesadilla económica que la llevó a perder sus valores hipotecarios y sus trabajos. Y si a esto le sumamos las constantes amenazas de grupos extremistas como Isis y Al Qaeda, cuyos ataques aislados han causado pánico y desconcierto entre los norteamericanos; es lógico sentir que sus gobernantes de turno -tanto el ejecutivo y el legislativo- no han hecho bien su tarea.

Esta situación de descontento y frustración está siendo aprovechada estratégicamente por Trump a través de sus discursos que incluso han logrado hacer fruncir el ceño a la comunidad internacional con sus comentarios a favor de la proliferación de armas nucleares especialmente en Japón, cerrarle la entrada a los refugiados  musulmanes, arremeter contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y pretender que los mexicanos paguen por el muro que separa la frontera entre ambos países. Los cuales suenan no sólo descabellados para los oídos de algunos expertos en el campo, sino también inviables e incluso desestabilizadores.

Por lo pronto, las promesas internas y sagradas de solidaridad entre los candidatos republicanos de apoyar al nuevo nominado, parecen estar a punto de caer en un saco roto. Telemundo, una de las cadenas más importantes de noticias en español publicó en su página web: “El  precandidato presidencial republicano Donald Trump ahora asegura que no cumplirá su compromiso de respaldar al eventual nominado de su partido a la presidencia, sin importar quién obtenga la designación”. La misma fuente divulgó las explicaciones que el candidato argumentó para tomar esa determinación señalando a los culpables de su decisión: “Entre las personas que cree han sido injustas con él, el empresario nombró al Comité Nacional Republicano, al Partido Republicano y a la clase dirigente del partido”.

Las elecciones primarias en Wisconsin –que se efectuaran este martes- según nuevas encuestas arrojan como ganadores a Ted Cruz por el partido republicano con varios puntos sobre Trump y a Bernie Sanders por los demócratas sobre Clinton. De ser así, ambos aspirantes a la nominación de sus respectivos partidos, estarían apuntándose importantes números de delegados haciendo más estrecha la brecha entre los que actualmente las lideran.

Pero aún faltan más sorpresas insospechadas e impredecibles que posiblemente alterarían el actual rumbo de las elecciones primarias afectando a sus actuales líderes. Veremos qué pasa en los próximos días en Wisconsin, Wyoming y Nueva York, en donde las urnas podrían reflejar un cambio en las decisiones de los electores frente a los últimos acontecimientos ocurridos entre sus candidatos y que podrían hacerlos cambiar de idea de quien representaría la mejor opción para ellos; y si es que son más consciente de que los temas “delicados” que tocan sus líderes como la seguridad nacional, las relaciones internacionales y los peligros de una recesión eminente son manejadas adecuadamente. Por ejemplo, la población femenina puede haberse visto ofendida por los comentarios de Trump acerca de “castigar” a las mujeres que abortan en caso se prohiba hacerlo.

También se verá si los votantes han aprendido,  que las oleadas de violencia, discriminación y represión no son buenas para los Estados Unido ya que  podría verse afectada su imagen de un país que cimienta su supremacía en la estabilidad económica, la paz mundial, la libertad de opinión y religión, y al crisol de sus razas.

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