La Rudeza  se Transmite como una Enfermedad. Evite ser Descortés en su Trabajo

Escrito por Saskia F. Juno

Basta una simple mirada desdeñosa, un tono imperativo cuando se da una orden, ignorar a un compañero en un centro de trabajo para esparcir “rudeza”. Esta terrible enfermedad que afecta negativamente el comportamiento humano -al igual que un virus- ataca a los subalternos principalmente, quienes posteriormente la irán esparciendo al resto.

Esta terrible actitud propia de los humano, no se quedará solo ahí. Lo peligroso es que amenaza con extenderse a otros ambientes donde interactuamos, por ejemplo, la familia. A veces llegamos a casa disgustados porque nuestro jefe actuó con mucha rudeza ese día, y por cualquier razón por más insignificante que sea, iniciamos peleas con nuestra pareja o nos mostramos agresivos y pocos dispuestos a compartir un buen tiempo con nuestros hijos, como si ellos tuvieran la culpa.

Un estudio realizado en la Universidad de la Florida, Estados Unidos reveló que la rudeza es contagiosa. “Cuando usted experimenta la grosería, hace que la grosería sea más notable. Vas a ver más rudeza, incluso si ya no estás ahí”, dijo el jefe del estudio Trevor Foulk, estudiante de doctorado en la gestión del Colegio de Administración de Empresas, Warrington de esta universidad.

La presión económica por conservar nuestros puestos de trabajo muchas veces hace que soportemos situaciones estresantes que van en perjuicio de nuestro comportamiento emocional  y que de alguna manera, desata conductas agresivas en contra de personas inocentes como una forma de desfogar o lo peor de todo, trasmitir el enojo. De esta manera ya no será uno solo el afectado por la rudeza del jefe sino que se lo transmitirá a otras personas que no tuvieron nada que ver con el primer infeliz encuentro, y éstas a su vez, continuaran engrosando la cadena de malos tratos en el centro de trabajo afectando las relaciones interpersonales y que al final no traerá nada positivo para nadie.

Foulk espera que el estudio aliente a los empleadores a tomar más en serio su descortesía. Y les manda un mensaje: “Usted puede ir a lo largo de toda carrera y no experimentar abuso o agresión en el lugar de trabajo, pero la grosería también tiene un efecto negativo en el rendimiento”, dijo. “No es algo que sólo le puede dar la espalda. No importa.”

Y como dice el refrán “lo cortés no quita lo valiente”. Por favor, evite ser  rudo o descortés con los demás, nadie tiene el derecho de hacer sentir mal a otros, especialmente si esta persona depende de usted. Nuestras groseras actitudes  podrían ser tomadas como actos de agresividad en contra de otros y convertirse en poderosos “boomerang”que podrían regresar con más fuerza a nosotros por donde menos lo imaginamos lastimándonos donde más nos duele.

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