“Moncada, El Profeta de la Ecología”. Una Magnifica Obra Teatral de Perú para el Mundo.

Escrito por : Pedro Luis Miranda Osorio

El proyecto narrativo de “Moncada, el profeta de la ecología” nos narra la historia de Ciriaco Moncada Martínez más conocido en Chimbote como el “loco Moncada”, el orate más cuerdo de la ciudad.

Una novela que escribí basada en un personaje singular, pintoresco, extravagante y lleno de humanidad, del cual nunca se podrán olvidar por su mensaje de protesta contra la sociedad que envenena su propio hábitat, al cual muchos lo tildaron de orate, pero que nos dejó la importante lección de no atentar contra el mas hermoso regalo que nos dio el creador: la naturaleza.

El  profeta de la ecología que siempre cargaba una gran  cruz de madera, al que muchos escuchaban su discurso diario de diatribas paranoides acerca de una futura contaminación, pero que el pueblo no entendía en ese momento. Aparentes discursos extravagantes sobre una banca del mercado pidiendo no contaminar la ciudad, pronosticando lo que pasaría si se continuaba con ese proceso de autodestrucción, que al final resultó tal y como lo había pronosticado.

En forma paralela se va retratando la historia de los sucesos que acontecen la ciudad  y su problemas sociales tales como la migración de la sierra, crecimiento urbano desorganizado, tugurización de los pueblos jóvenes, el “boom pesquero” con sus acompañantes de prostitución y vicios como el alcoholismo y las drogas; problemas de “la ciudad del pecado” como Moncada  denominaba a Chimbote. Problemática  que también aborda en sus discursos con un lenguaje crudo y sin tapujos, directo y desvergonzado para poder llegar al “populorum”, y hasta tuvo que usar disfraces confeccionados con materiales reciclados para poder llamar la atención de su mensaje que quería transmitir.

“Yo, Ciriaco Moncada, voy a hacer penitencia cargando siempre esta cruz por todos sus pecados contra Dios y la naturaleza que ustedes indómitos cometen de manera muy alegre. Dios les bendijo con esta tierra, les dio una bahía en la cual la naturaleza con un mar generoso les brindaba su alimento en abundancia y ustedes lo contaminarán y lo destruirán guiados por su avaricia”.

En la novela se da a conocer que Moncada no solo era de palabras con mensajes ecológicos sino las llevaba a la práctica en su persona,  por ejemplo al ser semi- vegetariano en su alimentación. No comía carnes rojas, ni nada artificial todo natural.

“No me alimento de lo hecho por la mano del hombre sino por lo hecho por la mano de Dios”, todo un naturista ecológico.

Y como en esos tiempos se vivía bajo un régimen militar también se convirtió en un crítico social y político. “El presidente de facto ha ordenado de que nadie hable mal del Gobierno pero como Moncada está loco, Moncada si puede hablar mal del Gobierno”, se convirtió en la voz de la conciencia del pueblo, la voz de las personas oprimidas que no podía hablar de las verdades que todos conocían pero de las que no hablaban por temor.

“Ustedes han convertido una caleta hermosa en el puerto pesquero más grande del mundo pero a costa de haber logrado la más alta contaminación, por no haber planificado, controlado donde trabajarían las fábricas, se dejaron ganar por la corrupción para darles el permiso a que se instalaran en su hermosa bahía, destruyeron los humedales de totorales donde descansaban las aves migratorias ocasionando su extinción, paguen las consecuencias por incongruentes, lo único que les trajo todo esto fueron suciedad, bares y prostitución deshumanizándolos, adorando al dios dinero, formaron un mundo basado en la contaminación ambiental que les produjo una contaminación mental que les dejo su alma negra de tanto humo, trajeron la apocalípsis a la tierra antes de tiempo una anarquía con tantos problemas que ocasionaron en nombre de una mal llamada modernidad,  convirtiendo la hermosa bahía en la cloaca más grande y pestilente del mundo”.

Moncada cual profeta visiono el futuro caótico por culpa de la contaminación y la corrupción, que se iba a acabar el recurso marítimo y que tendríamos una  alta contaminación ambiental y una corrupción total por adorar al Dios dinero.

Si pudiera Moncada resucitar y ver lo que hoy es Chimbote se alegraría de su desarrollo pero lloraría amargamente pues se daría cuenta que sus presentimientos se hicieron realidad.

 

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