Norma Camero, Liderazgo Hispano de Tampa

Escrito por: Juan Carlos Chávez
CENTRO Tampa
Publicado en: September 24, 2015   |   Actualizado en: September 28, 2015 at 10:42 AM

TAMPA — Para definir la historia de vida y las aspiraciones de una persona en la comunidad es necesario echar un vistazo a sus raíces y conocer las experiencias que moldearon su carácter.

En el caso de la venezolana Norma Camero esas raíces empezaron a tomar cuerpo en El Tigre, un pueblito del estado Anzoátegui, que se hizo a fuerza del hallazgo de petróleo en la zona.

Camero es una reconocida activista local, madre de familia, abogada y defensora de los derechos humanos. Y es también una voz que se hace escuchar cuando se trata de exigir democracia en su país de origen.

Pero es precisamente por su reconocida labor comunitaria y voluntariado a prueba de todo que Camero fue elegida Mujer Hispana del Año por el Comité de la Herencia Hispana de Tampa, Inc.

El reconocimiento pone de relieve el profundo impacto de Camero en la comunidad y el ejemplo de su entrega para hacer valer los derechos de las personas e integrar más a los inmigrantes en la sociedad estadounidense. Un esfuerzo que no muchos están convencidos de hacer por todo aquello que pueda arriesgarse en el camino. Llámese familia y trabajo, juventud y aspiraciones profesionales, entre otros. Una suma de factores que Camero ha sabido equilibrar con experiencia y sensatez.

“Me encanta el trabajo comunitario, me llena mucho y definitivamente ha contribuido en mi crecimiento personal”, dijo Camero en una entrevista con CENTRO Tampa. “Siempre ha sido así, es un activismo que me viene desde pequeña, cuando vivía en casa con mi madre y mis hermanos”.

Camero es la menor de una familia de ocho que le ganó a los obstáculos de la vida e impuso su propio legado. Doña Patricia, madre de Camero y a la que los pobladores de El Tigre llamaban cariñosamente Mamá Chicha, fue su principal motivación y ejemplo de trabajo.

De ella aprendió valores como la honestidad, el amor al prójimo y la solidaridad con los más necesitados. Las lecciones parecían fluir naturalmente, como cuando guardaba celosamente los ahorros de muchos de los lugareños o entregaba algo de comida a quienes no tenían con qué sobrevivir.

“Esa era mi madre, un ejemplo a seguir”, sostuvo Camero.

Los recuerdos de Camero y ese contacto con una realidad difícil moldearon su personalidad y su temperamento, capaz y decidido.

“Todo lo que vi desde pequeña y en mi casa me parecía natural. Esa formación estricta, en el sentido de que no había espacio para no ayudar al vecino o a la gente que lo necesitaba, me marcó profundamente”, sostuvo Camero. “Gracias a mi madre me nació el deseo de ayudar”.

Camero llegó a Estados Unidos hace 30 años, mucho antes de que estallara la crisis interna en Venezuela o empezase a escucharse el nombre de Hugo Chávez con regularidad. Por eso identifica, con mente clara, los vaivenes sociopolíticos que han hecho de Venezuela una nación en problemas, muy distinta a la que dejó.

“La gente de Venezuela que viene a este país por lo que está pasando llega a trabajar y a sacrificarse para poder quedarse y dar a su familia lo que se merece”, dijo Camero. “Somos un capítulo aparte”.

Camero no es una mujer cuyas ideas queden flotando en el aire. Su preocupación por la crisis interna venezolana la han animado a multiplicar fuerzas en Tampa y fundar el Movimiento Organizado de Venezolanos en el Exterior (MOVE).

El grupo busca afanosamente la protección de los venezolanos en EEUU a través de iniciativas como la aprobación del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).

“Cada día llegan venezolanos escapando de una situación que empeora. Ellos hacen de todo con tal de quedarse”, dijo Camero.

La comunidad venezolana es una de las poblaciones de mayor crecimiento. Según datos del Census American Community Survey, el número de venezolanos en la Florida pasó de 41,000 pobladores en el 2000, a más de 102,000 en el 2010, un aumento de 150%.

Camero dijo que la necesidad de un reconocimiento al TPS va de la mano con los esfuerzos para que, en general, la población hispana logre su integración total en la sociedad estadounidense.

“Esa es otra lucha que estamos llevando”, indicó Camero. “Como hispanos creo que nos tardamos mucho para asimilarnos al método de vida del americano, cada uno forma su grupo”.

Acelerar el proceso de integración es una cruzada que Camero y otros activistas de Tampa se han propuesto; faceta que una persona como Camero, madre de tres hijas mayores, está llamada a cumplir.

“Estamos tratando de juntar, poquito a poco, a la gente”, precisó Camero. “La lucha es ahora ésa misma: ver cómo nos vamos a unificarnos, ver cómo vamos a lograr insertanos en la sociedad para que nos respeten, nos tomen en cuenta y podamos ejercer nuestros derechos”.

Y nadie mejor que ella para entender la importancia de hacer prevalecer los derechos de una persona. Camero se graduó en Derecho en la Universidad Santa María. En Estados Unidos completó con éxito un máster en Derecho y Negocios Internacionales.

Su arrojo y persistencia rápidamente ayudaron a construir una capacidad de liderazgo y acción por los demás. Características que siguen animándola a llevar el pulso de la comunidad hispana en Tampa, como cuando empezó a colaborar con Caridades Católicas o hacerse escuchar en entidades como el Consejo Condal para los Derechos Humanos Tampa/Hillsborough, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos (LULAC) y el Consejo Asesor Hispano, entre otros.

“Es un trabajo grande y un voluntariado que me han dado grandes satisfaciones”, dijo Camero. “Este premio es un honor y orgullo personal”.

El rigor y entrega por la comunidad son tarjetas de presentación que, amigos y colaboradores cercanos a Camero, reconocen sin temor a equivocarse.

Uno de ellos es Al Frederick, especialista de medios y comunicador social, quien calificó a Camero de persona ‘comprometida’ con la población tampeña.

“Ella ha dedicado su vida a ayudar a los hispanos en el área y también ha impulsado una conciencia internacional sobre los problemas en su país natal, Venezuela”, comentó Frederick en un correo electrónico enviado a CENTRO Tampa. “Ella también dona su tiempo a entidades sin fines de lucro, como el Moffitt. Es muy trabajadora”.

Gladys Denegri, amiga cercana de Camero, dijo que en la comunidad latina es bien conocido el arrojo de Camero y su decisión cuando se trata de impulsar los derechos y oportunidades de los hispanos.

“Siempre la he visto involucrada en resolver y ayudar los problemas que pudieran estar pasando dentro de nuestras comunidades y en la ciudad de Tampa”, comentó Denegri. “Es una mujer fuerte, sobre todo cuando se trata de abordar la situación de su país. De eso no hay duda”.

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