El arresto domiciliario de Alvaro Uribe divide a Colombia

La decisión de la Corte Suprema de ordenar la “detención preventiva” domiciliaria del actual senador Álvaro Uribe, acaba de cambiar la historia de Colombia: nunca un expresidente en la historia del país tuvo tener que cumplir dicha sanción.

Todo ello ha causado un gran sobresalto en el país cafetero, polarizando aún más a la sociedad colombiana enfrascada en una batalla política entre uribistas y antiuribistas. No olvidemos que el ex presidente Uribe mantiene su cuota de poder siendo el senador más votado de la historia y quien tiene una enorme simpatía e influencia en gran parte de la sociedad. No en vano, gracias a su apoyo a Iván Duque llegó a la Casa de Nariño con un gran apoyo popular.

Con estos pergaminos el considerado presidente más popular de la historia, no pudo evadir el dictamen de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia de Colombia al imponerle detención domiciliaria por presuntos delitos de soborno, fraude procesal y manipulación de testigos.

Las investigaciones de los tribunales señalan que varios testigos recibieron dinero a cambio de dar testimonios para favorecer al actual senador de 68 años. Todo comenzó en 2012, cuando Uribe presentó una denuncia ante la Corte Suprema contra el senador Iván Cepeda supuestamente por estar involucrarlo en actividades de grupos paramilitares. Pero el alto tribunal, no procesó a Cepeda y, en cambio, decidió investigar al propio ex mandatario bajo la misma sospecha de haber manipulado testigos contra su opositor izquierdista.

Hoy, detenido en su hacienda Ubérrino, en Córdoba, Uribe asegura que su detención preventiva es producto de una persecución política y llena de numerosas irregularidades. Lo cierto es que posiblemente la Corte Suprema le haya lanzado un salvavidas a sus partidarios en una etapa de enorme impopularidad en su historia política.

Por eso que lejos de hundirlo, este arresto domiciliario puede revivirlo al mostrarse como una víctima de una persecución judicial que logrará unir aún mayores fuerzas políticas y de aliados al Partido Centro Democrático que fundó su líder. La paradoja en toda esta historia es que Uribe está arrestado por una sanción judicial que él mismo la inició.

Fuente:

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